El agua es vida y el suelo está vivo. Descubre cómo el buen manejo de ambos sienta unas bases sólidas para la agricultura.
Un suelo sano es un ecosistema vivo que constituye la base de explotaciones agrícolas y ganaderas prósperas, y la calidad y la cantidad del agua están indisolublemente ligadas al suelo. Un suelo sano capta y retiene el agua para que los cultivos, los pastos y los pastizales sean productivos, aprovechando al máximo los limitados recursos hídricos. Afortunadamente, incluso los suelos degradados tras años de prácticas insostenibles pueden regenerarse si los entendemos y gestionamos como sistemas biológicos. Nuestros recursos le ayudarán a gestionar la salud del suelo y la eficiencia hídrica.