Puede que el calcio no cuente con un promotor tan eficaz como los tres principales nutrientes del suelo —el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K)—, pero, aunque no se hable tanto de él, sigue siendo un nutriente fundamental para las plantas y esencial para la salud del suelo. ¡Sir William Albrecht, uno de los primeros pioneros en el estudio de la salud del suelo, incluso lo llamó el nutriente «por excelencia» del suelo! No solo es importante para la salud de las plantas, sino que también tiene una gran influencia en el pH del suelo. Lee Rinehart, Darron Gaus y yo queríamos darle al calcio la atención que se merece, así que nos reunimos para grabar un podcast (enlace más abajo en los recursos relacionados) sobre el calcio en el suelo y cómo manejarlo de manera sostenible.

No todos los suelos son iguales en lo que respecta al manejo del calcio. En suelos ácidos, con pH bajo, se suele utilizar cal agrícola —también conocida como carbonato de calcio (CaCO₃)— para elevar el pH hasta ese rango óptimo de 6 a 7,5 (para la mayoría de los cultivos). En suelos alcalinos, con pH alto, se utiliza el yeso (CaSO₄·2H₂O) como fuente de calcio, ya que aumenta el contenido de calcio sin elevar aún más el pH del suelo.

En Austin, Texas, donde vive Darron, el clima seco ha permitido que el calcio se acumule en los suelos a lo largo de milenios, creando una sobreabundancia de este nutriente (aunque, como escucharás en el podcast, ¡no siempre está disponible para las plantas, ni siquiera ahí!). En Arkansas, donde yo vivo, el clima relativamente húmedo y lluvioso ha dado lugar a suelos ácidos con bajos niveles de calcio, ya que el calcio es soluble y puede ser arrastrado por el agua. En Pensilvania, donde vive Lee, está rodeado de algunos de los mejores suelos del mundo. Él es el «justo en su punto» de esta historia de Ricitos de Oro, con buenos niveles de calcio, materia orgánica y pH. Estos tres ejemplos ilustran cuán variados pueden ser los suelos en lo que respecta al calcio, lo cual dará lugar a una amplia gama de estrategias de manejo para asegurarte de que tus suelos y plantas reciban lo que necesitan.

Un punto clave que surgió de nuestra conversación fue que, sin importar cuál sea el suelo nativo ni qué nutriente se esté considerando, contar con un suelo sano que se cuide con cultivos de cobertura, plantas con biodiversidad, aportes de materia orgánica y mantillo o raíces vivas como protección es esencial para la gestión sostenible de los nutrientes. Se puede reducir la necesidad de insumos externos si se trata al suelo como el ecosistema vivo que es.

Si quieres volver atrás y escuchar nuestros episodios sobre el nitrógeno, el fósforo y el potasio, encontrarás los enlaces más abajo. Tenemos planeado ir abordando los macronutrientes y micronutrientes del suelo episodio por episodio, así que mantente al tanto para aprender todo sobre el magnesio, el azufre y mucho más. Haremos todo lo posible para que hasta el boro no resulte aburrido.

Este blog es una producción del Centro Nacional de Tecnología Apropiada (NCAT) a través del programa de Agricultura Sostenible de ATTRA, en el marco de un acuerdo de cooperación con el Departamento de Desarrollo Rural del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). ATTRA.NCAT.ORG.