El estrés en la granja y el bienestar emocional, parte I
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Contenido
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Introducción →
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Factores de estrés y de riesgo en las explotaciones agrícolas →
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Cómo gestionar y reducir el estrés →
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Estrategias y herramientas →
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Cuando la prevención y el mantenimiento no son suficientes →
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Conclusión →
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Referencias →
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Recursos adicionales →
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Apéndice A: Más información sobre la diversidad en la agricultura →
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Apéndice B: Más información sobre el estrés y sus efectos →
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Apéndice C: Más información sobre cómo piensa la gente →
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Apéndice D: Más información sobre las emociones como estrategia de afrontamiento →
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Apéndice E: Más información sobre el papel de la espiritualidad →
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Resumen
Esta es la primera parte de una guía de dos partes que describe brevemente algunos de los factores que contribuyen a las dificultades de la agricultura y ofrece estrategias y recursos útiles para ayudar a los agricultores a desarrollar y mantener la resiliencia necesaria para tener éxito. Se ha elaborado para que la utilice cualquier persona que viva o trabaje en el sector agrícola. Esta publicación aborda la reducción y la gestión del estrés, los factores de riesgo, las emociones y la espiritualidad.
La agricultura es uno de los pilares económicos y sociales de los Estados Unidos; sin embargo, durante décadas, los agricultores, ganaderos y trabajadores agrícolas han tenido que hacer frente a retos cada vez mayores que aumentan sus niveles de estrés. La Red de Asistencia para el Estrés en Granjas y Ranchos del Noreste (FRSAN-NE) tiene como objetivo mejorar la concienciación, la alfabetización, el acceso y los resultados en materia de salud conductual para los agricultores, ganaderos y trabajadores agrícolas del noreste, mediante el desarrollo de una red de proveedores de servicios capaz de atender y satisfacer las necesidades específicas de los trabajadores agrícolas. Los miembros de la red FRSAN-NE crearon un Grupo de Trabajo de Recursos para centrarse específicamente en proporcionar información y materiales diseñados para informar a quienes interactúan con esta población. Los recursos que aquí se ofrecen se crearon para proporcionar la información necesaria a quienes desean ofrecer apoyo, pero no cuentan con experiencia en el ámbito de la salud mental.
Introducción
¿Por qué se dedican los agricultores a la agricultura, teniendo en cuenta las adversidades económicas que se suman a las numerosas frustraciones y dificultades propias de este oficio? Y la respuesta es siempre la misma: «Por amor. Deben hacerlo por amor». Los agricultores se dedican a la agricultura por amor a ella. Les encanta observar y cuidar el crecimiento de las plantas. Les encanta vivir rodeados de animales. Les encanta trabajar al aire libre. Les encanta el clima, quizá incluso cuando les hace pasar un mal rato. Les encanta vivir donde trabajan y trabajar donde viven. Si la escala de su explotación es lo suficientemente pequeña, les gusta trabajar en compañía de sus hijos y con la ayuda de estos. Les encanta el grado de independencia que la vida en el campo aún puede proporcionar. Tengo la impresión de que muchos agricultores se han tomado muchas molestias simplemente para trabajar por cuenta propia y vivir al menos una parte de sus vidas sin un jefe.
― Wendell Berry, Bringing it to the Table: On Farming and Food
Hay muchas cosas que me encantan de la vida en el campo, pero trabajar en una granja, ser propietario de una y formar parte de una familia de agricultores no es fácil, ni siquiera en los mejores momentos. Es importante que cualquiera que esté en condiciones de apoyar a esta población reconozca que, para muchos, es difícil imaginar una vida diferente. Reconocer las dificultades a las que se enfrentan los agricultores, al tiempo que se respeta el compromiso que sienten, es el punto de partida para poder ofrecer información y recursos que puedan aliviar esas dificultades.
Innumerables agricultores hablan de sus tierras y de su trabajo como un modo de vida que, desde su infancia, sabían que sería fundamental para definir quiénes son y cómo viven. Los agricultores, y a menudo sus familias, trabajan duro y se sienten orgullosos tanto de sus logros como de su perseverancia. Es poco habitual que una profesión requiera tanta diversidad de habilidades y conocimientos como es el caso de la agricultura. ¡Piensa en la cantidad de cosas diferentes que se hacen en un día cualquiera! El trabajo puede incluir arreglar un tractor, asistir en el parto de una vaca, presentar un nuevo plan de negocio al banco y calcular la cantidad de pienso necesaria para la semana.
La gran diversidad de habilidades y conocimientos que se requieren es solo uno de los retos que contribuyen a que la agricultura sea una profesión muy estresante. El clima, la economía, las lesiones, las relaciones con los empleados, las políticas gubernamentales y muchos otros factores se combinan para crear una situación que puede resultar abrumadora. El objetivo de esta guía es describir brevemente algunos de los aspectos que contribuyen a los retos de la agricultura y ofrecer estrategias y recursos para ayudar a los agricultores a desarrollar y mantener la resiliencia necesaria para tener éxito.
La resiliencia es la capacidad de recuperarse ante los retos y seguir sintiéndose bien con la propia vida, por muy difíciles que sean las circunstancias. Es importante centrarse en la resiliencia porque la agricultura suele implicar un trabajo estresante, exigente y peligroso. No siempre es posible eliminar, ni siquiera reducir, algunos de los factores estresantes: por ejemplo, los agricultores no pueden cambiar el tiempo. Desarrollar la resiliencia es lo que ayuda a las personas a gestionar mejor estos retos y a minimizar el impacto que el estrés tiene en las relaciones, la salud y el bienestar de la explotación agrícola. Si no se aborda, el estrés puede provocar enfermedades crónicas, así como problemas familiares y económicos que, en última instancia, pueden perjudicar a la explotación. La buena noticia es que los agricultores pueden aprender habilidades para desarrollar la resiliencia y reducir el estrés.
Para obtener más información sobre la resiliencia, consulta estos recursos gratuitos en línea de la Asociación Americana de Psicología:
• El camino hacia la resiliencia
• Cómo desarrollar tu resiliencia
Esta guía de recursos ofrece información y recursos diseñados para apoyar a los agricultores, sus familias y sus empleados, y ayudarles a prosperar a pesar de las dificultades propias de la vida en el campo. Se ha elaborado para que la utilice cualquier persona que viva o trabaje en el ámbito agrícola, e incluye información y estrategias recomendadas accesibles para quienes no son profesionales de la salud mental. Todos podemos desempeñar un papel importante en esta labor.
Foto: Earl Dotter
El imperativo agrario
El Dr. Michael Rosmann, agricultor y psicólogo especializado en salud conductual en el ámbito agrícola, escribió:
«Los agricultores son proveedores profundamente comprometidos con la alimentación de sus comunidades y el cuidado de sus tierras. El imperativo agrario impulsa a los agricultores a aferrarse a sus tierras a toda costa. El imperativo agrario les incita a trabajar con una dedicación extraordinaria, a soportar sufrimientos y penurias inusuales y a asumir riesgos poco comunes.» (Rosmann, 2010)
Esta afirmación encuentra eco entre quienes reconocen que el vínculo de un agricultor con la tierra y el trabajo puede ser total y representar un compromiso que va más allá de lo que normalmente se esperaría de otras profesiones.
Factores de estrés y de riesgo en las explotaciones agrícolas
La agricultura está considerada como una de las profesiones más peligrosas desde el punto de vista psicológico, como lo demuestra, en parte, una tasa de suicidios superior a la de la mayoría de las profesiones (Peterson et al., 2020). Comprender los factores de estrés y de riesgo habituales que hacen que la agricultura sea peligrosa es importante para reducir el estrés de los agricultores. ¿Cuáles son los factores de estrés y de riesgo más comunes en el sector agrícola?
En primer lugar, el trabajo agrícola suele realizarse en solitario. Aunque es posible que muchos agricultores se sientan satisfechos con esta situación, se ha demostrado que el aislamiento social tiene consecuencias negativas. Por ejemplo, un metaanálisis de múltiples estudios, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Brigham Young, reveló que la falta de vínculos sociales aumenta los riesgos para la salud tanto como fumar 15 cigarrillos al día o padecer un trastorno por consumo de alcohol. También descubrieron que la soledad y el aislamiento social son dos veces más perjudiciales para la salud física y mental que la obesidad (Holt-Lunstad et al., 2015).
Esto sugiere que puede ser importante que los agricultores se tomen un tiempo para mantener sus relaciones sociales. Obviamente, las horas que exige el trabajo agrícola y las distancias físicas entre las explotaciones pueden hacer que estos esfuerzos resulten un reto. En segundo lugar, el trabajo agrícola suele implicar largas jornadas de actividad físicamente agotadora. Aunque el ejercicio físico es beneficioso para la salud, el agotamiento físico constante no lo es. El agotamiento a menudo puede hacer que las personas sean más vulnerables a sus emociones. Una situación difícil o desafiante puede hacer que uno se sienta mucho más abatido cuando está agotado que cuando se encuentra bien descansado y renovado. Los retos económicos son otro factor de riesgo común entre los agricultores de todo tipo. El Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ERS) informa de que, desde 2013, los agricultores han experimentado una disminución del 50 % en los ingresos agrícolas netos, una caída tan grave que, en 2018, la mediana de los ingresos agrícolas fue de -1553 dólares (USDA-ERS, 2021).
Conocer estos datos puede aportar una perspectiva muy valiosa sobre las dificultades económicas que atraviesa cualquier agricultor. Darse cuenta de que todo el mundo está pasando por dificultades y de que los problemas personales probablemente no se deban simplemente a un rendimiento insuficiente ayuda a relativizar la propia situación.
Otra situación que afecta negativamente al bienestar de los agricultores es la falta de un acceso fácil a la atención sanitaria (tanto física como de salud mental). Aunque la agricultura no es una actividad exclusivamente rural, la mayoría de las explotaciones se encuentran en zonas rurales, donde los servicios son menos abundantes y menos accesibles. Las clínicas pueden estar a cierta distancia de la explotación. A menudo hay escasez de profesionales sanitarios en las zonas rurales. Es posible que no exista acceso a especialistas, lo que puede ser especialmente cierto en el caso de los problemas de salud mental. A 30 de septiembre de 2020, la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA) había designado 3.363 zonas con escasez de profesionales de la salud mental en áreas rurales. Se estima que se necesitarían 1.676 profesionales adicionales en estas zonas para eliminar dichas designaciones (Oficina de Personal Sanitario de la Administración de Recursos y Servicios de Salud, 2021).
Incluso cuando está disponible, puede resultar difícil acceder a la atención sanitaria debido a problemas de transporte, la falta de conexión a Internet para los servicios de telesalud, las barreras lingüísticas y las dificultades que supone ausentarse de la granja. Además, es probable que la falta de servicios de salud mental contribuya a que el asesoramiento psicológico resulte desconocido para muchos. Dado que la gente no está acostumbrada a oír hablar de ello, buscar ayuda profesional puede ser visto con recelo o como una señal de que se está «loco». El estigma creado por este tipo de creencias supone una barrera para buscar dicha atención.
Otra fuente de estrés para los agricultores son las múltiples incertidumbres a las que deben hacer frente en el ejercicio de una profesión tan dependiente de la naturaleza. Existen numerosos resultados impredecibles derivados de las incertidumbres que plantean el cambio climático, los fenómenos meteorológicos, los insectos y el rendimiento de los cultivos. Cualquiera de estas incertidumbres puede acarrear graves consecuencias para la salud de la explotación agrícola y el estrés que sufren los agricultores. Los múltiples efectos en cadena de la crisis climática mundial han agravado estas incertidumbres en los últimos años.
El legado de la granja familiar y el sentido de la historia traen consigo tanto un gran orgullo como la posibilidad de una gran vergüenza, lo que supone otra fuente de estrés. Para cualquiera ya es bastante difícil afrontar la posible pérdida de un empleo. Cuando esa pérdida supone además la pérdida de un legado familiar, puede generar un estrés enorme en la persona afectada.
Por último, es importante reconocer que la agricultura es también una profesión físicamente peligrosa (Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional, 2020). Los agricultores suelen manejar maquinaria pesada, trabajar en presencia de animales de gran tamaño y estar expuestos a múltiples sustancias tóxicas presentes en los pesticidas y herbicidas, entre otros riesgos. Estos peligros pueden provocar accidentes, lesiones y discapacidades, lo que supone, a su vez, fuentes adicionales de estrés.
Breve resumen de la demografía agrícola en Estados Unidos
Muchos de los factores de riesgo mencionados anteriormente afectan a la mayoría de los agricultores. Sin embargo, hay grupos de agricultores que se enfrentan a factores de estrés adicionales. Los agricultores negros, indígenas y de otras etnias (BIPOC) son algunos de estos grupos. Para comprender mejor algunos de estos factores de estrés adicionales, es necesario situarlos en su contexto histórico.
Según «Farm Producers», un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que recoge los resultados del Censo Agrícola de 2017, actualmente:
• El 95 % de los productores estadounidenses son blancos
• El 64 % son hombres
• La edad media de los productores es de 57,5 años (USDA-NASS, 2019)
Para muchos, esta es la imagen que les viene a la mente cuando piensan en la agricultura. Sin embargo, se trata de una visión incompleta. Esta imagen actual es el resultado de políticas y actitudes que, con el paso del tiempo, han creado barreras y dificultades para quienes no encajan en este perfil.
¿Cómo ha cambiado esta imagen con el paso del tiempo?
A principios del siglo XX, la agricultura era la principal ocupación de la mayoría de los afroamericanos del sur. En 1920, el 14 % de todas las explotaciones agrícolas de Estados Unidos eran propiedad de personas negras (unas 925 000 explotaciones). Décadas de discriminación sistémica y el abuso de las lagunas legales privaron a las familias negras de sus tierras de cultivo y obligaron a la mayoría a abandonar el sector. En 1975, solo quedaban 45 000 granjas propiedad de personas negras. Hoy en día, los afroamericanos representan menos del 2 % de los agricultores del país y el 1 % de los propietarios de tierras rurales (Douglas, 2017).

Foto: investeap.org
Los agricultores indígenas, que en su momento fueron los únicos agricultores de lo que hoy es América del Norte, también sufrieron pérdidas devastadoras de su capacidad para cultivar. Desde 1776, el Gobierno de los Estados Unidos ha expropiado más de 1.500 millones de acres de tierra a los nativos americanos. A los nativos americanos se les asignaron «reservas». En la década de 1880, Estados Unidos promulgó una legislación que provocó que los nativos americanos perdieran la propiedad y el control de dos tercios de las tierras de sus reservas. La pérdida ascendió a un total de 90 millones de acres, una superficie aproximadamente del tamaño de Montana. Las consecuencias fueron devastadoras, ya que a generaciones de nativos americanos se les privó de su potencial económico, cultural y humano. Como era de esperar, este cambio masivo tuvo un impacto tremendo en la agricultura (Indian Land Tenure Foundation, sin fecha).
Algunos grupos indígenas han incluido la agricultura entre las prácticas tradicionales que se esfuerzan por recuperar. La recuperación de la soberanía alimentaria se ha convertido en un movimiento mundial que no es más que una parte del esfuerzo por fomentar la resiliencia en las comunidades indígenas.
Muchos otros agricultores no se reconocen en la descripción del hombre blanco de edad «media» que ofrece el censo de 2017. Sin embargo, muchos grupos que han sufrido injusticias y marginación —lo que ha limitado su éxito en la agricultura— están empezando a disponer ahora de recursos y apoyo diseñados específicamente para centrarse en lo que ellos mismos consideran valioso. Entre ellos se incluyen recursos para personas negras, BIPOC, mujeres, personas con discapacidad, agricultores en situación de desventaja social, veteranos y jóvenes agricultores.
Encontrará más información sobre la historia y la situación actual de los agricultores de diversos orígenes en el Apéndice A: Más información sobre la diversidad en la agricultura.
Efectos del estrés
El estrés puede afectar a la salud física, emocional y conductual de una persona. Es importante estar atento a los síntomas del estrés, ya que el estrés que sufre un agricultor concreto no siempre es evidente, sobre todo teniendo en cuenta la actitud estoica que suelen mostrar muchos de ellos. Cualquier cambio significativo en la forma en que un agricultor experimenta sus emociones, se comporta o se siente físicamente puede ser un indicio de que el estrés le está afectando negativamente.
Los síntomas del estrés varían de una persona a otra, pero estos son algunos de los más comunes. Encontrará más información en el Apéndice B: Más información sobre el estrés y sus efectos.
Físico Emocional Conductual Dolores de cabeza Impaciencia Aumento del consumo de alcohol o drogas recreativas, o uso indebido de medicamentos recetados Problemas estomacales Frustración Gritar más Aumento de la presión arterial Depresión Falta de comunicación Dientes apretados, mandíbula Dificultad para controlar las emociones Causar daño físico a otras personas Tensión muscular Ansiedad Dificultad para relajarse Sudoración repentina Ira Problemas de sueño Taquicardia Dificultad para adaptarse a los cambios Dolor de espalda
Gestionar y reducir el estrés: el camino hacia el bienestar

Foto: Earl Dotter
En las secciones anteriores nos hemos centrado en identificar los factores de estrés habituales entre los agricultores y en cómo reconocer sus efectos. En esta sección se analiza qué se puede hacer para combatir el estrés.
El papel de los proveedores de servicios agrícolas
Los proveedores de servicios agrícolas, otros agricultores y otras personas pueden contribuir en gran medida a que los agricultores y sus familias gestionen el estrés y se mantengan sanos y productivos. A veces, se piensa erróneamente que solo los profesionales cualificados pueden abordar las cuestiones relacionadas con el bienestar, pero lo más valioso que cualquiera puede aportar es una conexión sincera basada en la empatía y el deseo de ayudar.
Las investigaciones confirman que la relación en sí misma es un componente fundamental del éxito que muchas personas experimentan con la psicoterapia (Lambert y Barley, 2001). Algunos estudios incluso la han calificado como el factor común más importante en los resultados positivos de la psicoterapia (Stamoulos et al., 2016). Cuando un grupo de trabajo creado por la Sociedad de Psicología Clínica de la Asociación Americana de Psicología (APA) se propuso identificar tratamientos con base empírica, descubrió que «la relación terapéutica contribuye de forma sustancial y consistente a los resultados de la psicoterapia, independientemente del tipo específico de tratamiento» y que «la relación terapéutica explica por qué los clientes mejoran (o no mejoran) al menos tanto como el método de tratamiento concreto» (Stamoulos et al., 2016).
¿Qué hace que una conexión sea útil?
- Estar presente. Estar presente significa esforzarse por estar disponible cuando sea necesario y ser accesible a través de diversos medios (llamadas, visitas, correo electrónico, etc.) para adaptarse a las preferencias de cada persona.
- Empatía. Es importante demostrar a los agricultores que comprendes la gravedad de su situación y que te preocupas por ellos.
- Sinceridad. Es importante ser sincero en lo que dices y expresar cosas que se correspondan con lo que sientes. Es fácil darse cuenta cuando alguien dice que le importa algo, pero en realidad no es así.
- Sin juzgar. Aunque puedas estar en desacuerdo con algunas cosas que diga o haga un agricultor, tu papel a la hora de ofrecer apoyo consiste en escuchar sin juzgar. Si juzgas los pensamientos o comportamientos de alguien, esa persona tenderá a cerrarse y dejará de hablar.
- Escucha activa. La escucha activa fomenta la confianza y ayuda a las personas a sentirse atendidas y comprendidas. Estas habilidades no son difíciles de aprender, pero pueden requerir algo de práctica hasta que resulten naturales a la hora de entablar una conversación. Una forma sencilla de definir el término es decir que la escucha activa consiste en escuchar para captar el significado. Se puede encontrar más información en la publicación «Cómo hablar con agricultores en situaciones de estrés», que figura en la sección «Recursos adicionales».
- Otra cosa que contribuye a que una relación sea constructiva es comprender cómo funciona el cambio. A simple vista, puede parecer sencillo. Si los comportamientos de alguien le están causando dolor y angustia, parece claro que debería cambiarlos. Esta actitud se refleja con gran acierto y mucho humor en el sketch cómico de Bob Newhart titulado «¡Basta ya!».
Aunque se trata de una representación humorística de Bob Newhart haciendo todo mal, si realmente se quiere ayudar a alguien que busca introducir algunos cambios, es fácil imaginar lo frustrado e incomprendido que se sintió el cliente. Este ejemplo pone de manifiesto que el proceso de cambio es más complejo de lo que parece. Hay múltiples pasos que las personas deben dar, que las llevan desde esa primera intuición de que puede ser necesario un cambio hasta el punto en que se comportan de manera diferente de forma constante. Al realizar pequeños cambios, las personas pueden pasar por estos pasos tan rápidamente que es posible que ni siquiera se den cuenta de ellos. Los grandes cambios pueden llevar más tiempo, y el proceso puede ser más evidente.
Existen numerosos modelos de este proceso de cambio, y todos describen las cosas de forma ligeramente diferente. Lo que tienen en común es el reconocimiento de que el cambio no es un acontecimiento mágico que se produce de forma espontánea. La mayoría de los modelos son sencillos y fáciles de entender. Conocer el proceso de cambio puede ayudarnos a tener expectativas realistas respecto a las personas que luchan contra comportamientos que les hacen daño a sí mismas y a los demás. Esta mejor comprensión puede ayudarnos a ser pacientes y empáticos mientras alguien atraviesa este proceso.
- Al colaborador le resultará útil compartir algunos conocimientos o intereses con el agricultor. Esto no quiere decir que, para ser de ayuda, haya que saberlo todo sobre la agricultura. Lo que sí significa es que un agricultor que comparte sus preocupaciones quiere saber que su mundo es lo suficientemente importante como para que la persona con la que habla se esfuerce por aprender y comprender más sobre él. Dedicar tiempo a dominar cierta terminología básica y conocer el origen de las principales preocupaciones de los agricultores locales son excelentes puntos de partida.
- Es fundamental contar con un amplio conocimiento de los recursos y las ayudas disponibles. De este modo, aunque no se tengan todas las respuestas, sigue siendo posible identificar vínculos y otras fuentes de ayuda con rapidez y precisión. Ofrecer algo concreto, como la derivación a alguien con experiencia en un ámbito concreto, puede generar una oleada de esperanza que puede resultar muy necesaria. Cuando esa información no está fácilmente disponible, es esencial hacer el trabajo necesario para obtenerla y volver para cerrar ese círculo. No se debe esperar que el agricultor sea quien investigue y explore. En cambio, un enfoque más útil es presentarse bien preparado para compartir información sobre preocupaciones y situaciones comunes.
Entre los recursos más habituales con los que conviene familiarizarse se encuentran los siguientes:
- Financiero
- Asuntos jurídicos (incluida la mediación agrícola)
- Ayuda en caso de catástrofes
- Discapacidad

Foto: investeap.org
¿Qué pueden hacer los agricultores para combatir el estrés?
Antes de centrarnos en las estrategias, es importante darse cuenta de que el objetivo no es eliminar todo el estrés. Eso no es realista y, de todos modos, tampoco es una buena idea. Aunque solemos hablar del estrés como algo negativo, cierto nivel de estrés tiene su función y, de hecho, es importante para el bienestar. Desempeña un papel a la hora de mantenernos a salvo y funcionar correctamente. Incluso contribuye a la supervivencia, al proporcionar a nuestro cuerpo el impulso que necesita para poder luchar contra el peligro o huir de él.
¿El estrés es beneficioso o perjudicial?
Esto suele depender de:
• El nivel de estrés que se está experimentando
• La respuesta de la persona ante el estrés
El objetivo es mantener el estrés bajo control. Es inevitable que haya momentos en los que el estrés sea mayor de lo habitual. Estos pueden verse provocados por el mal tiempo, un animal enfermo o una avería en el equipo. A menudo, el agricultor no puede controlar ni la intensidad ni el momento en que se producen. Dado el impacto negativo que un exceso de estrés puede tener en la salud física y mental, las relaciones y el comportamiento, es importante contrarrestar estos momentos aumentando las actividades que ayudan a gestionar la respuesta al estrés.
Más factores estresantes + Mejor gestión del estrés = Menor impacto negativo
Afortunadamente, hay muchas cosas que los agricultores pueden aprender en los ámbitos cognitivo, emocional y conductual que les ayudarán a mitigar sus reacciones ante el estrés. Aprender y poner en práctica estas estrategias puede ayudar a un agricultor a mantener la sensación de tener cierto control en los momentos difíciles y a aliviar el impacto negativo.
BUENAS NOTICIAS: Un equilibrio saludable depende menos de lo que ocurre en la vida que de los pensamientos, las acciones y los sentimientos.

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Los pensamientos, los comportamientos y los sentimientos son factores clave para gestionar el estrés. Analizaremos cada uno de ellos con más detalle.
Cognitivo (pensamiento)
Los agricultores no tienen mucho que decir sobre la cantidad de acontecimientos potencialmente estresantes que se producen en sus vidas. Tienen poco control sobre si sus cultivos sufren una temporada de lluvias insuficientes o si los precios de la leche caen repentinamente. Aun así, la forma en que los agricultores interpretan esos acontecimientos puede tener un gran impacto en cómo se sienten. Si un agricultor cae en pensamientos catastróficos y, por ejemplo, se dice a sí mismo que su vida está acabada, experimentará mucho más estrés. Por otro lado, los agricultores pueden aprender a recordarse a sí mismos que no tienen control sobre esos acontecimientos, darse cuenta de que afectan a la mayoría de los agricultores y decirse que lo único que pueden hacer es dar lo mejor de sí mismos. De esta manera, pueden sentirse bien sabiendo que, pase lo que pase, comprenderán que lo han dado todo, experimentarán una mayor sensación de poder interior y sentirán menos estrés (Beck, 1976).
Cuando las personas se sumergen en pensamientos que agravan su estrés, su perspectiva suele reducirse y, paradójicamente, ven menos opciones para sí mismas. Esto puede resultar angustioso, ya que, justo cuando los agricultores se sienten peor que nunca y necesitan ver que tienen opciones, es posible que no sean capaces de hacerlo. Por eso es importante que los agricultores aprendan y pongan en práctica formas de pensar que les permitan mantener una perspectiva más abierta. Es parte del proceso de desarrollar la resiliencia.
Los psicólogos han estudiado los patrones de pensamiento y han descubierto que existen patrones comunes que a menudo nos atrapan a todos y que pueden conducir a un estado de ánimo deprimido, en el que las cosas pueden parecer desesperadas. A estos patrones se les denomina a veces «pensamiento distorsionado». Se les llama así porque, en esos momentos, nuestro pensamiento suele distorsionar la realidad, haciendo que los acontecimientos que nos rodean parezcan mucho peores de lo que realmente son. Resulta útil conocer los patrones de pensamiento distorsionado más frecuentes para poder identificarlos fácilmente y corregir ese tipo de pensamiento, con el fin de evitar las trampas de la desesperanza y el aumento de la ansiedad (Burns, 1989). En el Apéndice C: Más información sobre cómo piensan las personas, se ofrece más información sobre los patrones de pensamiento distorsionado más comunes.
Comportamientos
Las acciones y los comportamientos de las personas también influyen en la respuesta al estrés. De hecho, algunos comportamientos pueden provocar una espiral descendente. Por ejemplo, la ansiedad suele aliviarse al relacionarse con otras personas. Sin embargo, a muchas personas la sensación de ansiedad les lleva a querer aislarse. El aislamiento, a su vez, puede hacer que se sientan peor. Si, por el contrario, se aborda la ansiedad con una estrategia positiva de respuesta al estrés, como relacionarse con otras personas para obtener apoyo mutuo, las personas suelen sentirse mejor. Desde este estado más positivo, es más fácil seguir tomando decisiones positivas, y las personas avanzan en una trayectoria ascendente, en una espiral hacia arriba, por así decirlo. Hay muchas acciones que pueden tener este efecto. Ayudar a los demás es una de las más eficaces. De hecho, los científicos han comprobado que ayudar a los demás provoca una reacción química positiva en nuestro cerebro. Un estudio que siguió a 846 personas durante cinco años descubrió que, aunque el estrés se asociaba generalmente con un mayor riesgo de muerte, este no era el caso entre quienes ayudaban a los demás. Puede parecer contradictorio que las personas que atraviesan dificultades ayuden a los demás, pero esa puede ser precisamente la receta para sentirse mejor (Poulin et al., 2013).
Existen pruebas sólidas de que hay otras actividades capaces de desencadenar estas espirales ascendentes de comportamiento y estado de ánimo. Por lo general, las personas necesitan algo de tiempo para aprender y practicar cómo sentirse lo mejor posible en momentos de estrés, pero todo el mundo puede aumentar su capacidad de resistencia al estrés. Encontrarás más información en la sección «Estrategias» que figura a continuación.
Emociones
Históricamente, se ha considerado a los agricultores como gente estoica. Su lema se basa en la autosuficiencia y en soportar las penurias sin mostrar sentimientos ni quejarse. Alguien sugirió una vez que ignorar los sentimientos es muy parecido a decir: «No tiene sentido tener sed cuando no hay agua a mano para beber». El cuerpo humano simplemente no funciona así. Las emociones son naturales e intentar reprimirlas puede contribuir a muchas dolencias físicas. Es importante apoyar a los agricultores para que expresen sus sentimientos y tranquilizarles asegurándoles que es normal tenerlos. De esta manera, las personas pueden aprender a no sentirse tan abrumadas por los sentimientos que experimentan. Lo ideal es que las personas aprendan simplemente a notar u observar sus sentimientos y a no dejarse absorber por ellos. Un sentimiento puede surgir, ser percibido sin juzgarlo y luego liberarse. Esta liberación es lo que ocurre cuando alguien llora al estar triste o se ríe de alegría. Es una forma natural de liberar emociones, puede hacer sentir bien y es una defensa importante contra los efectos negativos del estrés.
Si las personas prestan atención a sus sentimientos, sus emociones pueden proporcionarles información útil sobre lo que funciona —o no— en sus vidas. Por ejemplo, puede resultar útil que las personas se den cuenta de cuándo se sienten felices e intenten repetir la experiencia que les provocó esa felicidad. Del mismo modo, cuando las personas se dan cuenta de cuándo se sienten tristes, eso puede llevarles a detectar ciertos patrones en aspectos de sus vidas que tal vez necesiten un cambio. Por otro lado, rechazar estas emociones elimina la oportunidad de utilizar esos descubrimientos para mejorar las cosas.
Prestar atención a las emociones y expresarlas puede resultar intimidante para quienes están acostumbrados a ignorarlas. Muchas personas crecieron en familias en las que no estaba bien visto mostrar los sentimientos, o al menos algunos de ellos, y romper esa norma puede aumentar el miedo. Sin embargo, a medida que uno se va acostumbrando, la sensación de miedo va disminuyendo. A algunas personas les resulta útil acudir a un terapeuta si toda esta idea les resulta demasiado incómoda o aterradora.
En el extremo opuesto del espectro del estoicismo, hay quienes pueden sentir que, en lugar de reprimirlas, las emociones parecen brotar constantemente sin previo aviso. Es posible que algunas personas sean, por temperamento, más expresivas emocionalmente. Las experiencias de la infancia también pueden influir. Curiosamente, a veces las personas que han evitado sus sentimientos durante mucho tiempo pueden sentirse tan abrumadas por las emociones que ya no pueden ocultarlas. En lugar de que la persona se dé cuenta de sus emociones y luego las libere, los sentimientos han explotado antes incluso de que la persona se dé cuenta de lo que está pasando. Da miedo sentir que las emociones han tomado el control.
Tanto reprimir los sentimientos como dejarse llevar por ellos son extremos. El objetivo es encontrar el equilibrio. Descubre más en la sección «Espiritualidad» que aparece a continuación.
La regulación emocional es un término que se utiliza para describir el proceso de intensificar o atenuar las emociones, de forma gradual, según lo requiera la situación en cuestión. La regulación emocional consiste en aprender a responder en lugar de reaccionar. Un agricultor puede tender a reaccionar ante un sentimiento intenso reprimiéndolo antes incluso de reconocer de qué se trata, o simplemente dejándolo salir sin tener en cuenta las consecuencias. Cuando alguien responde de forma racional, está recurriendo a su mente consciente para elegir la mejor manera de gestionar la emoción en ese momento.
Reconocer que una persona puede detenerse y decidir cómo va a reaccionar ante una situación puede parecer poco realista, sobre todo para alguien que ha desarrollado hábitos muy arraigados a lo largo de los años. Sin embargo, las personas pueden aprender a reconocer las emociones en cuanto empiezan a surgir y a evitar las reacciones impulsivas. La conciencia de uno mismo es algo que se puede desarrollar. Encuentra más información en línea en el artículo 5 técnicas de afrontamiento centradas en las emociones para aliviar el estrés.
Tu forma de pensar y de actuar influye en cómo te sientes.
Todo el mundo se siente solo a veces.
No estás solo.
Para obtener más información sobre las respuestas al estrés centradas en las emociones, consulte el Apéndice D: Más información sobre las emociones como estrategia de afrontamiento.
Estrategias y herramientas

Foto: investeap.org
Hay muchas formas en que las personas pueden minimizar el impacto que el estrés tiene en sus vidas. Buscar estrategias puede resultar abrumador. La investigación científica ha aportado pruebas sobre la eficacia de algunas estrategias y ha ayudado a comprender mejor por qué estas estrategias tienen el efecto que tienen. Empezar a explorar el tema centrándose en estrategias respaldadas por la investigación puede hacer que la búsqueda resulte mucho más llevadera. A continuación se describen brevemente algunos de los enfoques más comunes; se puede encontrar más información en la publicación de la Extensión de la Universidad Estatal de Míchigan Gestión del estrés para agricultores y familias agrícolas.
Mindfulness
Al aprender a centrar la atención en nuestro cuerpo físico y en lo que nos rodea, o a tomar conciencia de nuestros pensamientos en el momento presente, la atención plena permite a las personas sentirse más centradas y tranquilas (con una mayor regulación emocional). En este proceso, las personas aprenden a observar sus pensamientos en lugar de «ser» sus pensamientos. De este modo, las personas pueden percibir un pensamiento ansioso como un pensamiento ansioso, en lugar de tomarlo como «la única verdad» (Hofmann et al., 2010). Las investigaciones demuestran que la atención plena puede reducir la ansiedad.
Mediante la práctica de la atención plena, los agricultores pueden aprender a gestionar el estrés centrando su atención en lo que ocurre en el momento presente, en lugar de preocuparse por el futuro. Al igual que con cualquier habilidad nueva, desarrollar la atención plena requiere práctica. La buena noticia es que, en cualquier momento, las personas pueden decidir practicar la atención plena.
Espiritualidad
Los psicólogos saben lo que mucha gente siempre ha creído: la espiritualidad puede aportar positividad a la vida y reducir el estrés. Esto suele quedar patente en aquellas personas cuya espiritualidad parece sostenerlas cuando la vida se vuelve difícil. ¿Qué es la espiritualidad? La espiritualidad puede significar cosas diferentes para cada persona, pero, en general, es una práctica que ayuda a mantener una perspectiva global de la vida en medio del caos. Tiene mucho que ver con cómo cada persona da sentido al mundo, a su vida y a su propósito en el planeta. Para algunos, la espiritualidad se basa en una creencia religiosa; para otros, puede tener más que ver con la naturaleza o con formar parte de una comunidad. A veces implica creer en algo más grande que uno mismo, como un ser superior o el universo.
Una de las razones por las que la espiritualidad ayuda es que facilita dejar de preocuparse por cosas que escapan a nuestro control. A veces, parece que casi todo entra en esa categoría. Obviamente, como hemos señalado anteriormente, los agricultores no pueden controlar el tiempo ni los precios de las materias primas. Puede resultar más fácil dejar de preocuparse hasta cierto punto cuando se cree que, en general, la vida tiene sentido. La vida tiene un propósito y el universo gira tal y como debe hacerlo. Creer esto puede ayudar a las personas a tener fe en que todo saldrá bien.
Si te relajas un poco, encontrarás un poco de paz. Si te relajas mucho, encontrarás mucha paz.
Si te relajas por completo, conocerás la paz y la libertad absolutas. Tus luchas con el mundo habrán llegado a su fin.
~ Achaan Chah, monje tailandés del bosque, de su libro *A Still Forest Pool*
Para más reflexiones sobre la espiritualidad, consulta el Apéndice E: Más información sobre el papel de la espiritualidad.
Otros enfoques útiles que conviene tener en cuenta

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A lo largo de los años, las personas han aprendido y practicado innumerables formas de mejorar cómo se sienten y cómo se desenvuelven en el mundo. La siguiente lista es una pequeña muestra de algunas de ellas que han sido objeto de estudios exhaustivos y de las que quizá ya hayas oído hablar. Prácticas como estas suelen considerarse «new age» o quizá algo que solo utilizarían los monjes religiosos. Sin embargo, se han convertido en algo bastante habitual en el mundo occidental. Sugerirlas como opciones a tener en cuenta entre estrategias que pueden resultar más familiares y reconocer la base científica que las sustenta puede hacer que resulten más accesibles. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicaron un informe de datos sobre el uso de la meditación, el yoga y los quiroprácticos que ofrece información sobre el aumento de su uso y lo desglosa para tener en cuenta las diferencias de edad, género, raza y origen hispano (Centro Nacional de Estadísticas de Salud, 2018).
- La meditación es una práctica que existe desde hace mucho tiempo y que ha sido objeto de numerosos estudios. La atención plena es solo una de las formas de practicar la meditación. Dada la gran variedad de tipos de meditación que existen, resulta complicado publicar conclusiones claras y coherentes. En definitiva, existe un amplio corpus de investigaciones que respalda esta práctica como una herramienta eficaz para el bienestar físico y mental general, y su uso se ha generalizado. De hecho, se calcula que hasta 5 millones de personas en todo el mundo practican la meditación.
- El yoga es otra práctica milenaria que ha evolucionado en muchas direcciones diferentes a lo largo de los años. El yoga se utiliza tanto como práctica espiritual como forma de ejercicio, y algunas de sus variantes hacen mayor hincapié en un aspecto que en el otro. Se ha demostrado que el yoga mejora la flexibilidad y la fuerza de formas que pueden ayudar a prevenir lesiones y a que el cuerpo resista el trabajo físico intenso. De hecho, las rutinas de yoga desarrolladas específicamente para ayudar a desarrollar resistencia frente a los problemas físicos más comunes de los agricultores se están volviendo bastante habituales, y muchas de ellas son fáciles de realizar en la granja durante la jornada laboral. Un rápido vistazo a YouTube muestra inmediatamente al menos 20 de ellas. Aquí hay un par que pueden resultar útiles:
Yoga para recolectores de fruta y agricultores
Este vídeo presenta una rutina rápida que puedes probar. Su duración de 10 minutos hace que sea fácil incorporarla a tu rutina diaria.
Yoga para agricultores y ganaderos
Se trata de un vídeo bastante largo —de unos 45 minutos— en el que se muestran posturas útiles y se ofrece más información sobre el yoga y sus beneficios.
Además de mantener el cuerpo en forma para el trabajo que hay que realizar, hay indicios claros de que el yoga ayuda a muchas personas a controlar el estrés y a mantener la concentración. Al igual que con la meditación, hay numerosas modalidades que explorar, y es probable que cada uno encuentre algo que le guste y que le resulte eficaz.
- Desde la antigüedad, las artes marciales se han utilizado para todo tipo de fines, desde el combate y la autodefensa hasta la disciplina y el autoconocimiento, pasando por el mantenimiento de la forma física. Al igual que la meditación y el yoga, estas prácticas tienen efectos en el cuerpo, la mente y el espíritu, y existen muchos tipos distintos de práctica que han sido objeto de exhaustivas investigaciones. Es interesante señalar que los agricultores y las herramientas agrícolas desempeñaron un papel en los inicios de la historia de las artes marciales. Puede resultar especialmente útil visitar la sección «Recursos adicionales» para obtener más información sobre dos programas de artes marciales relacionados con la agricultura: «Naturaleza y artes marciales» y «Kung Food: combinando las artes marciales con la agricultura urbana».
- Respirar como estrategia para controlar el estrés puede parecer una tontería. Al fin y al cabo, respirar es una de las pocas cosas que los seres humanos somos capaces de hacer desde el momento en que nacemos. Sin embargo, para muchas personas —especialmente aquellas que sufren estrés— la forma de respirar puede haberse convertido en un problema con consecuencias importantes. Para más información, consulta el artículo Cómo respirar correctamente. La respiración consciente se suele enseñar junto con el yoga y la meditación y, en esencia, consiste en respirar de forma intencionada. A la mayoría de las personas les resulta fácil aprenderla, siempre está a su alcance y, además, ¡es gratis!
- La música y el arte pueden utilizarse de muchas maneras para ayudar a lidiar con el estrés y los problemas emocionales. En ocasiones, ambos se emplean como parte fundamental de la práctica terapéutica de profesionales formados y certificados en estas áreas. Por supuesto, tanto la música como el arte siempre pueden aportar alegría y relajación a la vida, incluso sin acudir a un terapeuta. Existe una gran cantidad de información disponible sobre el impacto positivo que tienen la música y el arte.
Tras revisar los estudios realizados, uno de los autores llegó a las siguientes conclusiones:
- El arte y la música pueden reducir la ansiedad y la depresión.
- Hay muchas formas de practicar desde casa.
- Incluso unos pocos minutos pueden mejorar tu estado de ánimo y tu bienestar.
- Trabajar en un proyecto con tus seres queridos puede estrechar vuestros lazos.
Cuando la prevención y el mantenimiento no son suficientes
Todas estas estrategias son excelentes para prevenir el exceso de estrés y ayudar a las personas a mantener el equilibrio cuando las cosas se complican. Sin embargo, a veces los momentos difíciles superan las estrategias habituales de afrontamiento y las personas se desvían del camino de formas preocupantes. Otras personas pueden tener dificultades debido a diferencias genéticas o a experiencias vividas en la primera infancia que afectan a su capacidad para desarrollar y experimentar la resiliencia con facilidad. FRSAN-NE ha elaborado un segundo volumen de esta guía específicamente para abordar estas cuestiones.
En «Estrés en la granja y bienestar emocional, parte II», encontrará información y recursos relacionados con los siguientes temas:
El asesoramiento como estrategia, incluyendo cómo elegir un terapeuta e información sobre seguros
- Ansiedad y depresión
- El alcohol y otras drogas, incluida la crisis de los opioides
- Problemas familiares y de pareja
- El suicidio, incluidas las estrategias de prevención para todos
- El duelo y la pérdida, incluida la pérdida de una granja
- Ira
- Medicamentos
- Apoyo entre compañeros
Conclusión
La información y las estrategias que se recogen en esta guía constituyen un trampolín hacia la resiliencia, un factor clave para el éxito tanto en el bienestar general como en la agricultura. Compartir estas herramientas con los agricultores, las familias de agricultores y los trabajadores agrícolas puede dotarlos de las herramientas necesarias para prosperar a pesar de los retos inherentes a su trabajo. Es fundamental reconocer que la resiliencia se desarrolla, de hecho, a través de la práctica y no es un rasgo de carácter o de personalidad.
Reconocer y aprender a identificar los factores de estrés habituales en el mundo de la agricultura brinda la oportunidad de establecer vínculos y estar en condiciones de compartir ideas y herramientas concretas que se adapten bien a la persona y a la situación. Hay que respetar el compromiso y la tenacidad que pueden hacer que a algunas personas les resulte difícil admitir que están pasando por dificultades o que necesitan hacer cambios. Es importante recordar que muchas de estas herramientas serán novedades para los agricultores con los que hables, y es posible que estén o no preparados para adoptarlas. Ten en cuenta que las personas cambian de comportamiento poco a poco, pasando de la reflexión a pequeñas acciones; por ello, es importante comprender cuál es la mejor manera de apoyar a los agricultores para que avancen gradualmente hacia sus objetivos.
Apéndice A. Más información sobre la diversidad en la agricultura
Además de las pérdidas sufridas por la población negra e indígena durante el siglo XX, se produjeron muchos otros cambios en la composición demográfica de los agricultores. El género y la edad de los productores fueron otros dos ámbitos en los que se produjeron cambios rápidos. De hecho, incluso se modificó la definición de «productor agrícola» para incluir a cualquier persona con capacidad de decisión en una explotación agrícola. Para obtener más información, Farm Producers ofrece una visión general de los datos del Censo Agrícola de 2017, y AgrAbility Resources ofrece una amplia gama de recursos para poblaciones o características específicas.
Mujeres agricultoras
El número de mujeres agricultoras ha variado a lo largo del tiempo. Se produjo un gran aumento del número de mujeres agricultoras cuando los hombres abandonaron sus explotaciones agrícolas durante la Segunda Guerra Mundial, ya fuera para alistarse en las fuerzas armadas o para buscar empleos mejor remunerados en un momento en que la industria estaba en pleno auge.
La Oficina de Economía Agrícola informó de que más de dos millones de hombres abandonaron sus puestos de trabajo en el sector agrícola entre abril de 1940 y julio de 1942. Al finalizar la guerra, esa cifra había ascendido a seis millones, mientras que la producción alimentaria de Estados Unidos había aumentado un 32 % con respecto a los niveles anteriores a la guerra, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) (Prater, 2018).
Tras un descenso en su número tras la guerra, las agricultoras están experimentando de nuevo un fuerte crecimiento y se están realizando esfuerzos para representarlas mejor y satisfacer sus necesidades. Descubre El Proyecto de Agricultoras y Una historia del «trabajo de las mujeres» para obtener más información.
Agricultores jóvenes y principiantes
Se están realizando grandes esfuerzos para animar a los agricultores más jóvenes a considerar la agricultura como una profesión viable. Los datos del Censo Agrícola de 2017 nos indican la edad media de los agricultores, pero es importante señalar que alrededor del 27 % de ellos se clasifican como productores nuevos o principiantes, con 10 años o menos de experiencia en la agricultura (Abbott, 2019). Las primeras investigaciones sobre el tema sugieren que los jóvenes agricultores pueden correr un mayor riesgo de padecer trastornos de salud mental en comparación con los agricultores más experimentados, debido a algunos factores de estrés adicionales a los que pueden enfrentarse (Ahearn, 2011). Entre los agricultores, los jóvenes son los que más pueden sufrir dificultades económicas. Soportan una gran carga de depresión y ansiedad por las finanzas y las presiones de tiempo (Rosino, 2016).
Se puede encontrar información específica para nuevos agricultores en la página web «USDA New Farmers». Además, la Coalición Nacional de Jóvenes Agricultores es una organización de defensa cuya misión es representar, movilizar e involucrar a los jóvenes agricultores para garantizar su éxito.
Personas con discapacidad
Según un estudio reciente del ERS, se calcula que, de media, alrededor del 19 % de los agricultores estadounidenses (395 000 personas) y el 9 % de los trabajadores agrícolas estadounidenses (134 000 personas) padecieron alguna discapacidad en algún momento entre 2008 y 2016 (Miller, 2019). A medida que las comunidades agrícolas han ido realizando adaptaciones y ajustes para ayudar a quienes sufren una discapacidad en el peligroso trabajo de la agricultura, las personas con discapacidades preexistentes también están experimentando un mayor acceso y pueden dedicarse a la agricultura. AgrAbility ofrece muchos recursos adicionales para quienes estén interesados en obtener más información.
Veteranos
Otra tendencia digna de mención es el aumento del número de veteranos estadounidenses que se decantan por una carrera en el sector agrícola. Al igual que otros grupos, los veteranos aportan al sector sus propias fortalezas y retos. Cada vez se crean más programas destinados a ayudar a los veteranos en esta transición, y en las descripciones de dichos programas a menudo se destaca la perseverancia y el ingenio que muchos de ellos aportan gracias a su experiencia previa.
Una parte significativa de los veteranos necesita servicios de salud mental. Según el Informe Nacional sobre Datos de Suicidio del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de 2005 a 2016, la tasa de suicidio ajustada por edad y sexo entre los veteranos fue de 26,1 por cada 100 000, frente a la de 17,4 entre los no veteranos (Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU., 2018). Si se combina esta información con las elevadas tasas de suicidio entre los agricultores, queda claro por qué los recursos desarrollados para satisfacer las necesidades de los agricultores veteranos deben abordar las necesidades de salud mental. Véase también el Apéndice I: Más información sobre la prevención del suicidio. Se pueden encontrar recursos adicionales para esta población en Veterans to Farmers, USDA New Farmers, Farmer Veteran Coalition y AgrAbility.
Agricultores en situación de desventaja social
Según la definición del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), muchas de las diversas subpoblaciones de agricultores descritas anteriormente se consideran socialmente desfavorecidas.
La Ley Consolidada de Desarrollo Agrícola y Rural (Ley Pública 87-128; 75 Stat. 294) define a un grupo socialmente desfavorecido como aquel cuyos miembros han sido objeto de prejuicios raciales, étnicos o de género debido a su identidad como miembros de un grupo, independientemente de sus características individuales.
El Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ERS) analiza cómo las mujeres y otros agricultores encajan en la definición de agricultores socialmente desfavorecidos (USDA-ERS, 2021). Como grupo, los agricultores socialmente desfavorecidos se enfrentan a muchos de los mismos retos entre sí. Por término medio, los agricultores socialmente desfavorecidos tienen explotaciones más pequeñas, que producen menos. Hay múltiples factores que contribuyen a esta situación, y son complejos y, en la mayoría de los casos, sistémicos. Un informe del Servicio de Investigación Económica del USDA al Congreso ofrece una amplia gama de datos comparativos que ilustran esta situación (USDA-ERS, 1995). Se pueden encontrar más recursos en la página web de Agricultores y Ganaderos Minoritarios y Mujeres de la Agencia de Servicios Agrícolas del USDA.
Apéndice B. Más información sobre el estrés y sus efectos
La Extensión de la Universidad de Maryland y la Extensión Cooperativa de la Universidad de Delaware han publicado Riesgos y resiliencia en las explotaciones agrícolas y las familias de agricultores: una guía para la programación educativa de extensión como parte de un conjunto de herramientas disponible en línea. La guía contribuye al creciente corpus de investigación que se centra en las graves consecuencias del estrés no gestionado en las explotaciones agrícolas.
• Cuando el estrés se acumula, disminuye la capacidad para tomar decisiones acertadas (Friborg et al., 2003), se reduce la capacidad para adoptar buenas prácticas agrícolas y tomar las medidas adecuadas (Burnett, 2014), y aumentan las lesiones y las enfermedades (Jackson et al., 2015). La explotación agrícola y quienes se dedican a ella se ven expuestos a riesgos.
• Los estudios demuestran que las lesiones son frecuentes en las explotaciones agrícolas debido al uso de maquinaria peligrosa, al trabajo con animales y a otros muchos riesgos propios del sector. El estrés aumenta la probabilidad de que se produzcan accidentes, ya que también se ha relacionado con las lesiones (Thu et al., 1997).
• Un estudio sobre las lesiones en las explotaciones agrícolas de Iowa reveló que la prisa (38 %), la fatiga (15 %) y el estrés (14 %) eran los factores que más se citaban como causantes. En la prevención de lesiones se debe hacer hincapié en las intervenciones destinadas a reducir la prisa, la fatiga y el estrés. Las intervenciones conductuales encaminadas a reducir el estrés son fundamentales (Rautiainen et al., 2004).
Además de hacer que la vida en el campo sea más peligrosa, el estrés también está estrechamente relacionado con decenas de problemas de salud a corto y largo plazo. De hecho, el estrés emocional es un factor determinante en las seis principales causas de muerte en Estados Unidos: el cáncer, las enfermedades coronarias, las lesiones por accidentes, los trastornos respiratorios, la cirrosis hepática y el suicidio (Simmons y Simmons, 1997).
La relación entre el estrés y los problemas de salud no resulta sorprendente cuando se conoce un poco mejor la respuesta de «lucha o huida» y las formas en que nuestro cuerpo y nuestro cerebro colaboran para intentar mantenernos a salvo. Para más información, consulta la publicación de la Clínica Mayo titulada «El estrés crónico pone en riesgo tu salud».
Apéndice C: Más información sobre cómo piensa la gente
Muchos de estos tipos de pensamientos distorsionados se solapan entre sí, pero presentan algunas características propias. Fíjate a ver si alguno te resulta familiar.
- Perfeccionismo. Tiendes a pensar que todo debería ser perfecto: cómo funciona tu granja, cómo crecen tus cultivos, cómo se comporta tu familia. El problema es que la vida rara vez funciona así.
- Pensamiento de «todo o nada». Si una situación no cumple tus expectativas, la ves como un fracaso total. Todo es o bien completamente bueno, o bien completamente malo. Y como rara vez todo es completamente bueno para nadie, acabas viéndolo todo como completamente malo.
- Generalización excesiva. Interpretas un único acontecimiento negativo, como los daños causados por una inundación, como una tendencia interminable de que las cosas no te salgan bien en la vida, utilizando palabras como «siempre» o «nunca».
- Filtrar. Te centras exclusivamente en un único detalle negativo, por lo que tu visión de la realidad en su conjunto se ve obstaculizada. Quizás tu matrimonio vaya bien; pero eso no te importa en estos momentos, en los que estás tan centrado en ese único aspecto negativo.
- Enfoque negativo. En relación con el filtrado, restas importancia a lo positivo de tu vida. Rechazas las experiencias positivas insistiendo en que «no cuentan» tanto. No logras sentirte agradecido con regularidad por lo bueno que hay.
- Leer la mente. Sin comprobarlo, das por hecho que alguien está pensando mal de ti.
- Adivinación. Predices que las cosas saldrán mal. Alerta de spoiler: nadie puede predecir el futuro. Los estudios demuestran que el 80 % de las cosas por las que nos preocupamos nunca llegan a suceder.
- Exageración. Exageras la importancia de tus problemas y defectos o minimizas tus cualidades positivas.
- Razonamiento emocional. Das por sentado que tus emociones negativas reflejan necesariamente la realidad tal y como es. Asumes que, como te sientes de una determinada manera —asustado o deprimido—, esos sentimientos reflejan fielmente la realidad. A menudo, no es así.
- Las frases que empiezan por «debería». Te dices a ti mismo que las cosas deberían ser como esperabas o deseabas que fueran.
- Etiquetar. (Una forma extrema del pensamiento de «todo o nada»). En lugar de decir «He cometido un error», dices: «Soy un fracasado».
- Personalización y culpabilidad. Crees que todo lo que ocurre tiene que ver contigo. Te lo tomas todo, literalmente, como algo personal, incluso cuando no es esa la intención. Te consideras personalmente responsable de acontecimientos que no están totalmente bajo tu control o, tal vez, culpas a los demás de tus propios errores.
- Sobreestimación. Tiendes a sobreestimar las posibilidades reales de que ocurra algún acontecimiento negativo en comparación con la realidad objetiva o científica.
- Catastrofismo. Tiendes a dar por hecho o a imaginar que, si ocurre algún acontecimiento preocupante, el resultado será una catástrofe y no serás capaz de afrontarlo. Tiendes a ignorar la realidad objetiva y tus capacidades actuales para afrontar la situación.
Casi todo el mundo recurre a alguna de estas formas de pensamiento distorsionado de vez en cuando, o con frecuencia. Si caemos en muchas de estas formas de pensamiento distorsionado a menudo, puede llevarnos a una depresión grave. Sin embargo, no tiene por qué ser así. La buena noticia, si te resultan familiares varios de estos tipos de pensamiento, es que tienes mucho con lo que trabajar y que puedes cambiar para sentirte mejor. De eso se trata precisamente el campo de la terapia cognitiva, ¡y las investigaciones demuestran que realmente funciona! Nuestros patrones de pensamiento son muy maleables. Si «tiendes» a caer en muchos de los tipos de pensamiento mencionados anteriormente, puedes practicar y desarrollar nuevos patrones de pensamiento que te harán experimentar la vida de una manera muy diferente. Las investigaciones sobre el cerebro muestran que los patrones de pensamiento se parecen mucho a un sendero muy transitado en el bosque. Una vez que el sendero está marcado, tendemos a recorrerlo una y otra vez; sin embargo, lo emocionante del cerebro es que estos patrones se pueden cambiar. Al igual que podemos abrir un nuevo camino en el bosque, podemos desarrollar patrones de pensamiento nuevos y más saludables.
Una forma de hacerlo es dejar lo que estés haciendo cuando te sientas mal y tomarte un momento para repasar esta lista. ¿Te das cuenta de que estás cayendo en alguna de estas formas de pensamiento distorsionado? Si es así, pon a prueba tus ideas con los hechos. Piensa en cómo puedes replantearte tus pensamientos para que sean menos distorsionados. A muchas personas les resulta muy útil poner todo esto por escrito.
He aquí un ejemplo: te sientes muy preocupado por el futuro de tu granja. Repasas la lista anterior. Te das cuenta de que estás cayendo en pensamientos catastróficos. Estás pensando que va a ocurrir lo peor posible. Quizás incluso llegues al extremo de imaginarte en la indigencia y tirado a la calle. Incluso en casos de fracasos agrícolas catastróficos, ese escenario casi nunca se da. La gente suele salir adelante. Suceden otras cosas que ni siquiera pueden imaginar, muchas de ellas bastante positivas. Tomamos nota de todo esto y replanteamos nuestros pensamientos. «Mi granja fracasará y me quedaré en la calle» se convierte en «Tengo muchas fortalezas. Puede que la granja no fracase, pero incluso en el peor de los casos, es probable que surjan posibilidades desconocidas».
Cuando nos dejamos llevar por pensamientos que agravan nuestro estrés, nuestra mente suele estrecharse y, justo en el momento en que más nos conviene ver que tenemos opciones, esas formas limitadas de pensar nos impiden verlas. A veces somos capaces de detenernos y revisar nuestros patrones de pensamiento distorsionados, tal y como se ha sugerido anteriormente. ¿Qué hacemos cuando eso no funciona, o cuando simplemente no conseguimos reunir la energía necesaria para llevar a cabo esa revisión? En esos momentos, lo importante es simplemente parar: dejar de pensar por completo. En esos momentos, identifica tus pensamientos como parte de un estado mental bajo y no confíes en ninguno de ellos. Estar en ese punto es como meterse en un cubo de basura. Cuando miras a tu alrededor desde dentro de un cubo de basura, lo único que ves es el interior del cubo. Atribuye todos tus pensamientos en ese momento a «estar dentro del cubo de basura». No te los tomes en serio. ¿Qué haces en su lugar? Simplemente centra tu pensamiento en lo que estás haciendo justo delante de ti. ¿Estás caminando? Concéntrate en cómo se sienten las plantas de tus pies contra el suelo. ¿Estás paleando estiércol? Concéntrate en cómo se siente la pala contra tu mano. Fíjate en lo que hueles. Tómate unas vacaciones de todos tus pensamientos distorsionados y preocupaciones. A esto se le llama atención plena. Tu objetivo es llevar tu pensamiento al momento presente y alejarlo suavemente de todos los pensamientos y preocupaciones sobre el futuro. Hacer esto a menudo puede cambiar tu estado de ánimo de forma sorprendente con el tiempo. Ya sea de forma gradual o repentina e inesperada, podemos encontrarnos en un estado mental más positivo. Solo cuando nos encontramos firmemente en esos estados mentales positivos es cuando cualquiera debería pensar seriamente en el futuro.
Apéndice D: Más información sobre las emociones como estrategia de afrontamiento
El artículo «5 técnicas de afrontamiento centradas en las emociones para aliviar el estrés» ofrece recomendaciones concretas y explicaciones sobre algunas estrategias comunes y eficaces para gestionar el estrés crónico (Scott, 2020). Gran parte del estrés de la vida es situacional, lo que significa que el estrés que se siente es una respuesta a determinadas personas, lugares o cosas. El estrés es la respuesta de nuestro cuerpo y activa nuestro sistema de excitación. En el estrés situacional, esa respuesta se restablece cuando la situación cambia o nos tomamos un descanso. El estrés crónico es un término que se utiliza para describir la experiencia de estar en modo de respuesta al estrés hasta el punto de que el cuerpo no tiene la oportunidad de restablecerse, y las personas se encuentran en un estado de excitación casi constante. Este es el tipo de estrés que puede ser perjudicial para la salud física y el bienestar mental.
El estrés en el ámbito agrícola y el bienestar emocional, Parte I
Por Karen Crowley, de Farm First, con Andy Pressman, director del proyecto FRSAN-NE del NCAT
Publicado en noviembre de 2021
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N.º de referencia 650
Esta publicación ha sido elaborada por el Centro Nacional de Tecnología Apropiada a través del programa de Agricultura Sostenible de ATTRA, en el marco de un acuerdo de cooperación con el Departamento de Desarrollo Rural del USDA. Esta publicación también ha sido posible, en parte, gracias a la financiación del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del USDA, a través de la Red de Asistencia para el Estrés en Granjas y Ranchos (FRSAN), proyectos 2019-70028-30464 y 2020-70028-32729.
