Cultivar la tierra, no solo el cultivo
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Un agricultor que me sirve de mentor me dijo una vez: «No cultivas cosechas, cultivas el suelo».
Eso me caló hondo y ha marcado mi forma de ver nuestros sistemas de producción alimentaria. Porque el suelo no es solo tierra. Es un sistema vivo compuesto por minerales, materia orgánica, hongos, bacterias, lombrices y otros innumerables organismos que trabajan juntos. Cuando ese sistema goza de buena salud, los cultivos no solo sobreviven, sino que rinden mejor, soportan el estrés con mayor eficacia y, a menudo, producen cosechas de mayor calidad.
Durante mucho tiempo, sobre todo tras la Revolución Verde, la agricultura evolucionó hacia un modelo más dependiente de los insumos. Si faltaba algo, lo añadíamos. Nitrógeno, fósforo, pesticidas, herbicidas… Estas herramientas pueden resultar eficaces a corto plazo, pero con el paso del tiempo muchos sistemas se han vuelto dependientes de ellas, mientras que la actividad biológica y la estructura del suelo se han deteriorado.

Para tener cultivos sanos se necesita un suelo sano. Las espinacas sanas y de color verde oscuro crecen mejor en suelos ricos y de color marrón oscuro. Foto: Gabriella Soto-Vélez
Lo que estamos viendo ahora es un retorno a la idea de que la salud del suelo es la base de la fertilidad. Cuando la biología del suelo funciona correctamente, contribuye al ciclo de los nutrientes, mejora la retención de agua y ayuda a las plantas a resistir las plagas y las enfermedades. En otras palabras, el sistema empieza a trabajar a tu favor en lugar de en tu contra.
Aquí es donde entran en juego muchos ingredientes caseros.
En lugar de depender exclusivamente de productos comprados, los agricultores pueden elaborar abonos eficaces utilizando materiales que ya tienen disponibles en la explotación o en la zona.
Algunos ejemplos comunes son:
- El biocarbón para mejorar la estructura del suelo y la capacidad de retención de nutrientes
- El hidrolizado de pescado como fuente de nitrógeno y micronutrientes
- Vermicompost y compost tradicional para aportar materia orgánica
- Tés de compost para introducir y estimular la actividad microbiana
- Biofertilizantes fermentados elaborados a partir de materiales vegetales
- Extractos a base de plátano como fuente complementaria de potasio
Pueden ser herramientas muy útiles, pero no son soluciones válidas para todos los casos.
Lo más importante es trabajar con lo que haya disponible y sea adecuado para tu región. Por ejemplo, los insumos de origen pesquero pueden ser una buena opción en sistemas costeros o insulares, donde se puede acceder fácilmente a estos materiales. En zonas sin salida al mar, pueden resultar menos prácticos o más caros que otras opciones. El mismo principio se aplica a los insumos de origen vegetal: utiliza lo que sea abundante y económico en tu zona.
Antes de realizar o aplicar cualquier tratamiento, conviene dedicar un tiempo a conocer bien el suelo. Un análisis básico del suelo puede ayudar a determinar los niveles de nutrientes, el pH y la materia orgánica, lo que te servirá de guía a la hora de tomar decisiones y evitará aplicaciones innecesarias.
Si te interesa probar estos métodos, empieza poco a poco. Aplica un nuevo tratamiento en una pequeña zona de tu campo o huerto, observa cómo responden el suelo y los cultivos, y ve haciendo ajustes a partir de ahí. Los sistemas edafológicos tardan tiempo en cambiar, y la observación atenta es una de las herramientas más valiosas de las que dispones.
A través de ATTRA y de la colaboración con Florida Organic Growers, hay disponibles varios vídeos, seminarios web y publicaciones que te guían paso a paso en la elaboración y el uso de estos insumos. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con nuestros especialistas en agricultura para recibir asistencia técnica. Estaremos encantados de ayudarte a analizar qué es lo más adecuado para tu explotación.
En definitiva, el objetivo es crear un sistema en el que el suelo asuma una mayor parte del trabajo. Cuando eso ocurre, la fertilidad se vuelve más estable, a menudo se pueden reducir los insumos y mejora la resiliencia general de la explotación agrícola.
Recursos de ATTRA:
Leer: Fermentos y biocarbón: una guía práctica para el aprovechamiento de los recursos locales
Vídeo: Cómo elaborar emulsión de pescado hidrolizada para la producción ecológica
Mira: Potencia tu fertilidad: cómo fabricar biocarbón
Este blog ha sido elaborado por el Centro Nacional de Tecnología Apropiada a través del programa de Agricultura Sostenible ATTRA, en virtud de un acuerdo de cooperación con el Departamento de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). ATTRA.NCAT.ORG.