Jody Hardin, agricultora de quinta generación de Arkansas, descubrió un aditivo para el suelo que podría marcar un antes y un después gracias a una beca de innovación en conservación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en 2011. Fue entonces cuando Hardin comenzó a estudiar el biocarbón, un material similar al carbón vegetal que se puede mezclar con el suelo para mejorar su salud en general.

“Tuve una experiencia increíble que me abrió los ojos”, dijo Hardin. “Fue entonces cuando empecé a usar realmente el biocarbón en mis cultivos, a impartir talleres y a enseñar a los agricultores cómo elaborarlo”.

El biocarbón se produce al calentar biomasa, como desechos forestales o estiércol animal, en un ambiente con bajo nivel de oxígeno, un proceso conocido como pirólisis. El carbono almacenado de esta forma puede añadirse al suelo para mejorar la retención de humedad, la disponibilidad de nutrientes y la aireación, así como para crear un hábitat para los microorganismos beneficiosos del suelo, lo cual puede aumentar potencialmente la productividad del suelo. El biocarbón también puede permanecer en el suelo durante miles de años, por lo que cada vez se considera más un medio eficaz para secuestrar carbono.

Ahora, Hardin quiere aprovechar los conocimientos que ha adquirido para enfrentar algunos grandes retos en todo el estado mediante el uso de biocarbón para sanear la cuenca del río Illinois, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudar a los agricultores a mejorar la calidad de sus suelos a través de su innovadora iniciativa llamada «Carbon Chicken Project».

Matar varios pájaros de un tiro

El Proyecto Carbon Chicken, cuyo objetivo es desarrollar un ecosistema agrícola basado en el mercado y con huella de carbono negativa, ha tomado forma en el noroeste de Arkansas, una zona con una sólida industria avícola. De hecho, el estado de Arkansas ocupa el tercer lugar en el país en cuanto al número de pollos de engorde producidos (1 mil millones en 2022). El plan de Hardin está diseñado específicamente para abordar tres aspectos: el primero es la escorrentía de los residuos avícolas de los numerosos gallineros de la región, que deposita un exceso de fósforo en la cuenca del río Illinois. El segundo es la abundancia de residuos forestales y de aserraderos, que liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera si se dejan descomponer. En tercer lugar, Hardin y otros agricultores buscan nuevas formas de aumentar sus rendimientos mejorando la salud del suelo.

Para hacer frente a estos problemas, el proyecto produce compost a partir de los excrementos de aves de corral y lo combina con biocarbón elaborado a partir de residuos forestales, de aserraderos y de excrementos de aves de corral. El resultado es un acondicionador de suelo que ayuda a los agricultores a desarrollar suelos saludables y a reducir el uso de fertilizantes costosos que pueden dañar la cuenca del río Arkansas.

Para muchos, esta solución en la que todos salen ganando sería suficiente. Pero para Hardin —un emprendedor agrícola con formación en economía— es la base de una visión más amplia.

“Estamos tratando de construir todo este ecosistema en torno al biocarbón, que es muy amplio, pero cuando piensas en un ecosistema, en realidad se trata de una economía circular”, dijo Hardin. “Podemos vender los créditos de carbono, podemos vender el biocarbón, podemos generar electricidad, podemos sanear una cuenca hidrográfica, podemos secuestrar carbono y prevenir el cambio climático. Se trata simplemente de aprovechar en cascada los beneficios que ofrece este producto”.

Aceleración del biocarbón

Los productores de todo el país esperan que el Congreso reconozca el inmenso potencial del biocarbón. Ante la reciente expiración de la última Ley Agrícola, el Centro Nacional de Tecnología Apropiada (NCAT) solicita al Congreso que invierta en la investigación sobre el biocarbón a través de la próxima Ley Agrícola, en el marco de la Ley de la Red de Investigación sobre el Biocarbón, que cuenta con apoyo bipartidista. Si se aprueba, el proyecto de ley autorizará al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) a establecer un programa de investigación a escala nacional para probar diferentes tipos de biocarbón en distintos suelos y circunstancias. Una mejor investigación traerá consigo innovación y herramientas prácticas para que los agricultores, ganaderos, silvicultores y empresas puedan aprovechar el biocarbón como una solución climática que mejore sus resultados financieros.

En el ámbito de la investigación, un estudio reciente del USDA demostró que el biocarbón elaborado a partir de excrementos de aves de corral aporta valor agregado y podría ser una solución atractiva para la eliminación de residuos en la industria.

Hardin es consciente del impacto que puede tener la inversión en investigación sobre el biocarbón, y menciona que su propio contacto inicial con el biocarbón —y el aprendizaje, la experimentación y la investigación posteriores— se debieron a una subvención del Programa de Subvenciones para la Innovación en la Conservación (CIG) del Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS).

“El Proyecto Carbon Chicken nunca, jamás, se habría llevado a cabo de no ser por esta subvención del CIG”, dijo Hardin. “Esa subvención para la innovación realmente dio resultado, porque hemos creado esta solución ambiental a gran escala para la cuenca hidrográfica del noroeste de Arkansas, a partir de una idea que comenzó con esa pequeña subvención y que luego se amplió”.

Próximos pasos

En este momento, Hardin está trabajando para conseguir financiamiento para el proyecto, al tiempo que crea una granja de innovación y demostración de carbono de 11 acres que pueda servir como centro de investigación para el Proyecto Carbon Chicken, y para lograr que otros socios agrícolas se sumen a la iniciativa.

“Llevo ya un año investigando sobre el biocarbón aquí en mi granja, y cuento con fuentes de materia prima, estoy construyendo unidades de pirólisis y ya tengo en marcha varios estudios sobre las tasas de aplicación”, dijo. “Estoy tratando de usar esto como base para organizar a los agricultores, para que puedan ver los increíbles beneficios y el aumento en el rendimiento, y todo lo que estamos haciendo”.