Hoja informativa: Argumentos a favor de los cultivos y la energía solar
Proporcionado por:
Comparte esta publicación
Por Stacie Peterson, PhD, NCAT; y Heidi Kolbeck-Urlacher, Centro de Asuntos Rurales Marzo de 2024
Las prácticas agrisolares, también conocidas como agrivoltaicas, consisten en la ubicación conjunta de la agricultura y la energía solar en el paisaje. Incluyen la instalación de paneles solares junto a cultivos, pastizales, apicultura, hábitats de polinizadores, acuicultura y plantas de procesamiento agrícola o lechero. Las prácticas agrisolares ofrecen la oportunidad de que la energía solar y la agricultura coexistan, al tiempo que satisfacen las demandas de energía limpia y de una infraestructura rural resiliente. Un enfoque agrisolar consiste en la producción de cultivos debajo y junto a sistemas solares fotovoltaicos. Las granjas y los centros de investigación de todo el país demuestran que el agrisolar es una oportunidad para diversificar los ingresos agrícolas, reducir el riego de los cultivos, aumentar el rendimiento de los cultivos, incrementar la humedad del suelo, mejorar la eficiencia de los paneles solares y aumentar la independencia energética rural (Barron-Gafford, 2019; MacKnick, 2022; y Adeh, 2019).
El calor extremo y los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, incluida la sequía prolongada en el oeste de Estados Unidos, han provocado escasez de agua, una disminución en el rendimiento de los cultivos y un mayor estrés por calor para los trabajadores agrícolas. Las proyecciones climáticas indican que esta tendencia continuará, lo que dará lugar a una marcada disminución en el rendimiento de los cultivos en el futuro (Hsiagn, 2017). Al mismo tiempo, el crecimiento de la población ha incrementado la necesidad de alimentos locales nutritivos y de soberanía alimentaria.