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El viaje de LaTrael y Chisa Brigham en la agricultura urbana

LaTrael Brigham adquirió experiencia en la agricultura tanto de niño como de joven. Comenzó a cultivar trabajando en el huerto de su abuela y luego, en su adolescencia, trabajando en una granja. Se alistó en el ejército, donde su interés por la agricultura se amplió, al darse cuenta de cómo la agricultura nos rodea por todas partes. Ser testigo de los viñedos y la cría de animales en otros países fue lo que lo impulsó a incorporar la agricultura a su vida personal una vez que se retiró del ejército. La esposa de LaTrael, Chisa, tuvo una historia similar: creció viendo a su bisabuela cultivar alimentos en su patio trasero. LaTrael y Chisa comenzaron un huerto, no solo por sus antecedentes similares en el cultivo, sino también porque querían alimentos mejores y más saludables para sus hijos (uno en particular, que padecía una grave alergia en la piel). Empezaron su aventura en la agricultura con la convicción de que la comida es medicina y con el deseo de hacer lo más saludable para su familia.

Chisa y LaTrael trabajan en 1,7 acres de tierra en el centro de Waco, Texas. Cultivan verduras, hierbas y frutas utilizando un método de siembra directa. Han participado en muchos talleres para agricultores principiantes. Chisa se unió a la Asociación Nacional de Mujeres en la Agricultura y ha completado un año de un programa para agricultores principiantes. También ha aprovechado otras capacitaciones, como el programa «Armed to Farm» del NCAT y un taller virtual local para agricultores principiantes ofrecido por el Smithsonian. Al principio cultivaban en camas elevadas, pero desde entonces han cambiado a la siembra directa en el suelo, ya que ahorra dinero y tiempo. Hacen hincapié en no usar productos químicos en sus alimentos como parte de su compromiso de cultivar los productos más saludables.

Chisa dice que la eficiencia es uno de sus mayores retos en la agricultura, ya que también tienen una familia que mantener. Chisa y LaTrael son padres de tres hijos, y ambos tienen trabajos de tiempo completo, por lo que deben administrar adecuadamente su tiempo, dinero y recursos para sacar el máximo provecho de su negocio. La educación también ha sido una parte fundamental de su trayectoria en la agricultura, ya que comenzaron con muy pocos conocimientos. Al buscar capacitación, Chisa comenta que ponerse en contacto con las agencias locales para solicitar una visita al lugar fue una experiencia frustrante, porque se concertaba una cita, pero luego nadie se presentaba. También señaló que la ayuda de agencias gubernamentales locales como el NRCS y el USDA no siempre es accesible para los agricultores de color. Chisa y LaTrael han decidido hacer una inversión considerable en su granja y dicen que, incluso para los agricultores que pueden invertir financieramente, es una buena idea que una entidad aporte fondos de contrapartida.

Chisa y LaTrael comparten que les gustaría saber más sobre la salud del suelo y el papel que desempeña en el cultivo de alimentos y la cría de animales. Desean contar con más tierra para poder cultivar y proporcionar más productos a su familia y a su comunidad. Tomaron medidas adicionales para cuidar a su hija al eliminar algunos ingredientes alimenticios que contribuyen a las alergias graves. Para entender qué rumbo tomar en su negocio, lo primero en su lista es escuchar a su tierra. Se conectaron con otras personas de la zona a través del programa LIFT (Líderes en Tecnología Agrícola), que ofrece cursos, videos y recursos educativos. Chisa dice que conectarse con otras familias de militares y con otras personas en grupos de Facebook ha sido una forma efectiva de aprender y hacer crecer su propio negocio.

Chisa y LaTrael comentaron que las relaciones más significativas a lo largo de su trayectoria como agricultores son aquellas que han ido forjando con el paso del tiempo, así como la que los une a ellos dos como esposo y esposa y socios de negocio. Chisa también señaló que la Asociación Nacional de Mujeres en la Agricultura les ha permitido adquirir una gran cantidad de conocimientos durante el último año a través del proyecto LIFT. LaTrael afirma que las redes, las agencias y las organizaciones pueden ayudar a los agricultores a aprender a administrar sus fincas y sus finanzas desde el inicio. Chisa señala que las organizaciones deberían dedicarse más a forjar y mantener relaciones para generar confianza y vínculos entre los agricultores y las entidades. Su deseo es iniciar un proyecto de agroturismo y poner énfasis en alimentar a su comunidad, ya que viven en un desierto alimentario. Ambos describieron su éxito como la capacidad de alcanzar sus metas y sueños de establecer su negocio de agroturismo y crecer de manera productiva.

El mayor obstáculo que enfrentan para tener éxito en la agricultura en su comunidad es saber cómo cultivar adecuadamente como agricultores urbanos. Su falta de conocimientos sobre agricultura urbana les ha impedido hacer cosas que a la mayoría de los agricultores rurales no les supondrían ningún problema, como acceder al agua o organizar un mercado de agricultores. A pesar de los desafíos y obstáculos, Chisa y LaTrael están contentos con su trayectoria hasta ahora y están viendo excelentes resultados en la salud de sus hijos y de su familia en general.