Jason Puryear
Jason Puryear, de Meadville (Pensilvania), se inició en el mundo de la alimentación a través del sector de la restauración. A medida que sus relaciones con los agricultores de la zona se fueron estrechando y el número de pequeños agricultores comenzó a disminuir, la idea de producir hortalizas empezó a cobrar fuerza. Con el tiempo, Jason comenzó a asistir a programas de formación para agricultores y fue precisamente en una de esas experiencias, organizada por el Centro Nacional de Tecnología Apropiada, donde conoció a otro aspirante a agricultor con el que pudo establecer una asociación. El socio agrícola de Jason tenía terreno sobrante y el deseo de convertirlo en una granja en funcionamiento. Con objetivos similares en mente, como el deseo de producir de forma sostenible y en armonía con el entorno, se lanzaron a la aventura y comenzaron juntos su andadura en el mundo de la agricultura.
Aunque la granja se encuentra actualmente en su cuarto año, llevan dos años produciendo para la venta. Los dos primeros años los dedicaron a preparar el terreno, habilitar los bancales, mejorar el suelo, construir la infraestructura y plantar una variedad de cultivos experimentales. Jason ha optado por la agricultura ecológica, pero no cuenta con la certificación ecológica, ya que no puede permitirse su coste. También han sido capaces de innovar de varias maneras. Los agricultores practican la siembra directa y plantan parte de su producción en bancales elevados. La finca también cuenta con túneles altos, túneles bajos e invernaderos.
Este año, Jason espera ampliar la producción. Actualmente, cultiva principalmente ajo —22 variedades en total—, pero también cultiva una amplia variedad de cultivos especializados, como la cúrcuma, el jengibre y la hierba limón, entre muchos otros. En la finca hay un bosque donde se han plantado ginseng y ajo silvestre. El año que viene, les gustaría incluir flores silvestres que sirvan de hábitat para un colmenar.
Dadas las habilidades de Jason en la cocina y su acceso a una cocina industrial, dedica la mayor parte de su tiempo a un negocio de catering que, además, sirve para añadir valor a los cultivos producidos en la granja. Además de comercializar sus productos a través del negocio de catering, los vende en dos mercados de agricultores y en tiendas de alimentación locales. Aunque Jason centra sus esfuerzos en el negocio de catering, su socio se encarga de la granja a tiempo completo. Contar con esta colaboración ha dotado a la granja de una mayor capacidad para superar los retos. Cuando Jason no pudo estar en la granja debido a las restricciones por la COVID, su socio pudo cubrir el hueco y continuar con el día a día.
Aunque Jason compagina su actividad profesional entre el catering y la agricultura, también dedica tiempo a fomentar el espíritu comunitario y a apoyar a las organizaciones de las que se ha beneficiado. Los agricultores mantienen precios bajos, a pesar de la alta calidad de sus productos, para que todo el mundo pueda acceder a verduras saludables producidas de forma sostenible. A Jason le gusta conectar con la comunidad a través de su pasión por enseñar sobre agricultura y cocina. Creó un grupo llamado «Farm, Talk, and Tasting» para compartir comida e historias con miembros de la comunidad y otros agricultores. El recurso más valioso al que Jason ha podido acceder son los demás agricultores de la zona. Cada año, organiza una recaudación de fondos para las organizaciones que le han ayudado a lo largo de su carrera agrícola. En los últimos años, ha recaudado fondos para el Banco de Alimentos, Soul Fire Farms y el Centro Nacional de Tecnología Apropiada.
El carácter rural de su estilo de vida en Pensilvania hace que ser un agricultor de color suponga todo un reto. Le resulta frustrante que no se le tome en serio y tener que demostrar su valía cuando habla con otros agricultores. En parte debido a esta realidad, Jason ha desarrollado su gama de productos y los ha comercializado pensando en la población minoritaria. Se da cuenta de que hay muchos cultivos que sus clientes pasan por alto y le gusta dar a conocer esas hortalizas a través de su cocina.
Jason señaló que suele haber una falta generalizada de acceso a las organizaciones y al personal que atiende a los agricultores. Comentó la dificultad para concertar reuniones con la oficina local del NRCS y lo engorroso que resulta conseguir y recibir financiación del Gobierno. Espera que haya más solidaridad entre las organizaciones que apoyan a los agricultores y cree que debería haber más apoyo y reconocimiento hacia los agricultores de color. El tamaño, el cultivo, el producto, el color de la piel, etc., no deberían influir en el apoyo que se presta. También considera que existe una gran necesidad de que haya más organizaciones centradas en los agricultores locales, en contraposición a las organizaciones nacionales más grandes, que son las más habituales.
La financiación de equipos y proyectos supone un gran reto para Jason. Le gustaría poder innovar más, pero considera que acceder a los programas a través de los canales burocráticos es un proceso engorroso y que requiere mucho tiempo. Dicho esto, no tiene intención de dejar de innovar. En los próximos años, espera añadir más invernaderos y túneles de plástico para producir más cultivos en las estaciones más frías, así como mejorar el suelo del granero y otros edificios con el fin de potenciar el agroturismo en la finca.
Jason mide su éxito por su capacidad para contribuir a su comunidad y mantener su negocio de restauración. Con el tiempo, espera poder prescindir del negocio de catering y dedicarse por completo a la agricultura.