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Andrea Townsend

Andrea Townsend es una agricultora de pequeña escala que administra su granja de un cuarto de acre desde su casa en Hephzibah, Georgia. Aunque su historia familiar está llena de personas que se dedicaron a la agricultura, Andrea dedicó la mayor parte de su vida profesional adulta a ayudar a las personas de otras maneras, trabajando como enfermera. Comenzó a dedicarse a la agricultura por el deseo de cultivar sus propios alimentos y ayudar a las personas a comer y tener acceso a alimentos orgánicos saludables. Su huerto inicial, establecido en 2014, contaba con seis camas elevadas, y en 2019, tras jubilarse de la enfermería, comenzó a ampliar su escala y ahora cuenta con 52 camas elevadas. Andrea espera expandirse aún más hacia su jardín delantero, lo que agregaría otro cuarto de acre al área productiva total.

Andrea tenía la esperanza de comprar un terreno para ampliar su producción. Sin embargo, los precios de los terrenos en su zona han subido debido al aumento de la población, lo que ha limitado su capacidad para considerar esa opción. Ella cuenta la historia de un terreno de 10 acres a un precio razonable en una zona residencial que estaba destinado a uso agrícola, y que ella podía pagar. Otro comprador ofreció más del doble del precio de venta, lo que, en la práctica, dejó a Andrea sin esa oportunidad. El nuevo propietario procedió entonces a cambiar la zonificación de la propiedad.

Otro obstáculo con el que se ha topado Andrea tiene que ver con los recursos adecuados a su escala que puedan ayudarla en la planificación de su granja. Se ha dado cuenta de que la mayor parte de la asistencia técnica y los recursos disponibles están orientados a granjas más grandes y tienen un costo prohibitivo para ella. Por lo tanto, le resulta particularmente difícil encontrar ayuda para organizar la documentación necesaria para solicitar subsidios, obtener certificaciones orgánicas, acceder a los programas del Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS), etc. Un ejemplo concreto es que el NRCS tiene requisitos mínimos de superficie para poder optar a beneficios como los invernaderos de arco.


La falta de acceso a conocimientos técnicos es otro obstáculo para Andrea. Ella expresó una mayor necesidad de contar con todo tipo de información relacionada con la agricultura y la jardinería. Describió las dificultades que tuvo para averiguar cómo cambiar su sistema de riego a uno por goteo, lo que la obligó a investigar por su cuenta para encontrar una solución al problema.

El costo de unirse a grupos y obtener certificaciones es otro reto: una granja de su tamaño simplemente no cuenta con los recursos financieros necesarios. Muchos de los grupos a los que le gustaría unirse tienen cuotas de membresía que hacen que su participación sea prácticamente imposible. A Andrea también le gustaría que su granja obtuviera la certificación orgánica, pero las tarifas son un obstáculo para que eso se haga realidad; le resulta difícil justificar el costo dado su nivel de producción e ingresos.

Andrea se enfrenta a un dilema: por un lado, quiere ofrecer alimentos saludables y orgánicos a su comunidad (muchos de cuyos miembros no pueden costearlos); por otro, no quiere subir los precios en el mercado de agricultores para compensar sus costos de producción.

Andrea es una persona resiliente y positiva, con ganas de seguir aprendiendo, experimentando y conectando con los miembros de la comunidad. Sigue avanzando con determinación con lo que tiene: una pequeña propiedad y muchas ganas de crecer a través de la innovación y la búsqueda de conocimiento.

Andrea Townsend, una agricultora de GeorgiaAndrea regresó a la escuela y obtuvo su título de asociado (AA) en horticultura en una universidad local. Además, amplió su experiencia práctica en la agricultura mediante una pasantía en Browns Organic Farm. Uno de los aspectos más importantes del camino de Andrea en la agricultura es su relación con la comunidad que la rodea. Sigue forjando vínculos con sus mentores; estos no solo la apoyan con información técnica, sino que también han formado una cooperativa de compradores no oficial a través de la cual adquieren ciertos suministros agrícolas a granel junto con otros tres agricultores para reducir los costos. Además, contribuye a su comunidad local a través de dos organizaciones: Augusta Locally Grown, cuyo objetivo es crear una comunidad de apoyo para los agricultores y mejorar el acceso a los alimentos en las zonas con escasez de alimentos; y Growing Augusta, que organiza seminarios web y experiencias prácticas, y provee alimentos a las zonas con escasez de alimentos. Los miembros de Growing Augusta colaboran para ayudarse mutuamente en proyectos agrícolas. Andrea dijo que este tipo de participación ha aumentado su confianza porque sabe que cuenta con una comunidad de personas con conocimientos que pueden ayudarla con información y asistencia técnica, y que además sirve para compartir información y ampliar el aprendizaje a través de actividades prácticas. Growing Augusta recibió una subvención para crear la serie de conciertos «Soul to Soil», que reúne a la gente en las granjas para fortalecer la comunidad, aprender sobre la agricultura y escuchar música.

La mayor parte del esfuerzo de mercadotecnia actual de Andrea consiste en vender en tres mercados de agricultores y abrir su huerto al público. Ha experimentado con diversos cultivos para satisfacer las necesidades de la comunidad, y visita los mercados y las tiendas de abarrotes locales para ver qué se vende en las zonas que está considerando.

Andrea implementó dos innovaciones destacadas: cambiar el sistema de riego de su jardín de aspersores a un sistema de goteo con un colector para fertilizar, lo que redujo el consumo de agua y el oídio; y construir su propio invernadero tipo arco con PVC y materiales reciclados, ya que comprar uno resultaba demasiado caro. Como agricultora principiante, Andrea cree que le habría sido útil contar con un programa de mentoría agrícola (pasantía o incubadora agrícola) en una etapa más temprana de su carrera, lo cual le habría ayudado a superar algunos de los obstáculos que encontró y le habría permitido tomar decisiones más informadas respecto a las instalaciones y las compras.

De aquí en adelante, Andrea espera comprar un equipo de refrigeración para conservar los productos que no se vendan y reducir el desperdicio de alimentos, así como desarrollar las habilidades necesarias para planificar la siembra y la cosecha. También espera incorporar gallinas y convertir su invernadero en un área de propagación y siembra. En definitiva, Andrea considera que su granja es un éxito con mucho potencial. Su deseo de ser parte integral de la comunidad y ayudar a quienes la rodean es una inspiración para cualquier agricultor principiante.