Cómo se entrelazan la salud humana y la salud del ecosistema
Facilitado por:
Escrito por
Nina Prater
Especialista en agricultura de NCAT
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Publicado el: 17 de septiembre de 2024
A veces, la relación de causa y efecto es fácil de entender. La destrucción del hábitat, por ejemplo, conduce obviamente a la disminución de aquellas especies que dependen de él. Menos algodoncillo significa menos mariposas monarca. Causa, efecto. Pero a veces la relación de causa y efecto no resulta evidente a primera vista.
Tomemos este ejemplo descrito en un estudio reciente del Dr. Eyal Frank, economista medioambiental de la Escuela Harris de Políticas Públicas de la Universidad de Chicago. El Dr. Frank descubrió que el síndrome de la nariz blanca, una enfermedad fúngica mortal que afecta a los murciélagos, provocó un efecto dominó que condujo a un aumento de las tasas de mortalidad infantil en los seres humanos. Estos son los eslabones de la cadena: los murciélagos se alimentan de insectos. Una enfermedad reduce drásticamente la población de murciélagos. Al haber menos murciélagos, hay más insectos, muchos de los cuales son plagas para los agricultores. Los agricultores utilizan entonces más insecticidas para controlar estas plagas y proteger su sustento. Pero el aumento del uso de insecticidas derribó la ficha más desgarradora del dominó: un aumento de las tasas de mortalidad infantil.
Un estudio como este deja claro que no podemos separar nuestro bienestar del bienestar de los ecosistemas en los que vivimos. Los desequilibrios en las relaciones interrelacionadas que nos rodean pueden causar un daño terrible de formas que pueden resultar difíciles de predecir. Este estudio subraya la necesidad de reflexionar sobre cómo buscamos soluciones a los retos de nuestros agroecosistemas. Debemos buscar soluciones que restablezcan el equilibrio y causen el menor daño posible.