La agricultura es uno de los pilares económicos y sociales de los Estados Unidos; sin embargo, desde hace décadas, los agricultores, ganaderos y trabajadores agrícolas han tenido que enfrentar desafíos cada vez mayores que aumentan sus niveles de estrés. La Red de Asistencia para el Estrés en Granjas y Ranchos del Noreste (FRSAN-NE) tiene como objetivo mejorar la concientización, el conocimiento, el acceso y los resultados en materia de salud conductual para los agricultores, ganaderos y trabajadores agrícolas del noreste, mediante el desarrollo de una red de proveedores de servicios que pueda brindar asistencia y satisfacer las necesidades específicas de los trabajadores agrícolas. Los miembros de la red FRSAN-NE crearon un Grupo de Trabajo de Recursos para enfocarse específicamente en proporcionar información y materiales diseñados para informar a quienes interactúan con esta población. Los recursos que se ofrecen aquí se crearon para brindar la información que necesitan quienes desean ofrecer apoyo, pero no cuentan con experiencia profesional en el ámbito de la salud mental.

Introducción

Esta publicación está dirigida a asesores agrícolas que atienden a agricultores que atraviesan una crisis financiera. Como asesor respetado, su papel es sumamente importante: tranquilizar al agricultor y conectarlo con los recursos que necesita para superar la crisis con los mejores resultados posibles. Esta publicación se centra en la primera conversación y en cómo abordar de manera rápida y eficaz la situación que se le ha presentado, así como en cómo ayudar a la familia a acceder a servicios más especializados por parte de un abogado u otro profesional.

La crisis financiera en el sector agrícola está estrechamente relacionada con los problemas de salud mental y conductual. Si trabajas con agricultores o familias de agricultores y es probable que, en algún momento, te encuentres con agricultores que atraviesan una crisis financiera, te recomendamos encarecidamente que recibas capacitación en prevención, detección y derivación de casos de suicidio. Al final de esta publicación encontrarás enlaces a diversos programas. Si, en cualquier momento de una conversación, percibes algún indicio de que esa persona podría lastimarse a sí misma o a otros, actúa de inmediato y comunícate con los servicios correspondientes.

La conversación puede comenzar de varias maneras. Tal vez sea un comentario espontáneo de un agricultor con quien has trabajado a lo largo de los años, en un taller o una visita de campo, cuando un agricultor te pregunta si puede hablar contigo a solas. El hecho de que te lo pregunten suele significar que las decisiones que deben tomar son difíciles y que acuden a ti en busca de apoyo.

Un agricultor que solicita ayuda específica para comprender y manejar su situación financiera está dando un paso importante y pasando de una relación profesional a una mucho más personal. Es importante saber cómo responder, establecer límites sobre lo que puedes ofrecer y saber qué hacer cuando llegas a esos límites. Con un poco de capacitación y reflexión, además de una actitud comprensiva y dispuesta a escuchar, puedes marcar la diferencia entre que esa familia de agricultores se quede en su tierra y en su hogar, o que lo pierda todo.

Esta publicación es una introducción a los aspectos específicos del asesoramiento financiero, dirigida a quienes, si bien pueden tener conocimientos sobre temas agrícolas en general, no necesariamente saben cómo ayudar a una familia de agricultores en momentos de dificultades económicas. Aunque aborda algunos aspectos financieros específicos y te remite a una amplia variedad de recursos adicionales, esta publicación se centra en trabajar con las personas involucradas y en ser el asesor en quien ellas confían.

En general, los objetivos de este proceso son establecer una relación clara y de confianza que te permita evaluar la situación actual, elaborar un plan sobre lo que hay que hacer en el futuro inmediato y conectar al agricultor con una ayuda eficaz. Podemos dividir el proceso en tres pasos: la identificación, la evaluación y el plan. Estos pasos se repetirán a medida que cambien las situaciones y las personas.

Paso 1. La captura

La clave está en la primera parte del proceso, cuando identificamos que hay una situación que requiere atención y establecemos la relación necesaria para realizar una evaluación más profunda y tomar las medidas necesarias para brindar asistencia. La clave radica en el reconocimiento, el compromiso y el establecimiento de la confianza y la seguridad. También es el momento en que establecemos los límites y las expectativas de la relación.

El primer paso para captar la señal es reconocer la importancia de la situación, determinar si la solicitud es casual o no, y decidir abordar el tema. Un agricultor o un miembro de una familia de agricultores que se sienta nervioso o avergonzado puede “sondear el terreno” haciendo comentarios espontáneos sobre problemas financieros o estrés que parecen mucho más casuales de lo que realmente es la situación que hay detrás. Darse cuenta de la importancia de un comentario espontáneo es ese momento crítico de «¿Qué?». Se trata de un acto de valentía y empatía que no debe tomarse a la ligera. Con ello, le estás demostrando a esa persona que puede confiar en ti para tener conversaciones difíciles.

A partir de aquí, y a lo largo de todo el proceso, parte de tu función consiste en abordar de manera clara y directa los temas de los que normalmente se habla de forma indirecta. Puedes hacerlo de varias maneras:

  • Pide más información: «¿A qué te referías cuando dijiste eso?»
  • Expresa tu preocupación: «Lo que acabas de decir me preocupa».
  • Reconoce lo difícil que es la situación: «Parece que estás pasando por algo realmente complicado».
  • Invítalos a hablar más: «¿Qué está pasando? ¿Quieres hablar de eso?»
  • Pregunta directamente: «¿De verdad estás en problemas?»

Desde el primer momento, invita a la persona a contar su historia. Puede que la cuente poco a poco o que se le salgan las palabras de un tirón. Quizás no tenga mucho sentido de inmediato, y algunas partes de la historia puedan ser contradictorias o confusas. Esto es normal en personas que están bajo un estrés extremo. También es posible que necesiten explicarte todas las razones por las que una situación no es culpa suya o está fuera de su control. Déjalos expresar todo lo que necesiten expresar. Quizás quieras hacer algunas preguntas para aclarar las cosas en este momento. Si puedes tomar notas de manera cortés, hazlo, pero es más importante que estés presente y atento mientras dicen lo que necesitan decir, hasta que terminen. Habrá tiempo para aclarar los hechos cuando llegues a la evaluación.

Es fundamental que respondas con calma, sin juzgar ni criticar, y con palabras de tranquilidad y apoyo. Puedes expresar cualquiera de estos sentimientos:

  • Compasión: «Lamento mucho escuchar eso. Estoy segura de que ha sido muy difícil».
  • Apoyo a su decisión de buscar ayuda: «Me alegro de que me lo hayas contado. Estoy seguro de que no te fue fácil».
  • Que no son solo ellos: «Por muy malos que estén los precios en este momento, sé que no eres el único que está pasando por esto».
  • Compromiso de ayudar: «Sentémonos y busquemos ayuda para resolver esto».
  • Hope: «Estoy segura de que podremos encontrar la mejor manera de salir adelante con todo esto».

En este momento, evita el impulso de sacar conclusiones apresuradas o de hacer cualquier comentario que simplifique la situación. Estas frases suelen incluir la palabra «solo», como en «Bueno, solo tienes que cultivar cáñamo» o «Es solo un mal momento. Todo se va a resolver». Mantente presente mientras te cuentan la historia.

Al pasar a la etapa de evaluación, ten claro, tanto para ti como para ellos, el nivel en el que puedes involucrarte. ¿Estás dispuesto a lidiar con la gravedad de la situación, incluso si eso implica hablar de temas muy difíciles? ¿Estás dispuesto a comprometerte con esa familia a largo plazo o solo por unos momentos? ¿Puedes dedicar una hora, un día o semanas? ¿Estás dispuesto a tener acceso a información muy personal sin compartirla con nadie más?

Una vez que hayas logrado generar compromiso y confianza, es momento de entrar en detalles sobre la situación.

Paso 2: La evaluación

El objetivo de la evaluación es poner todo sobre la mesa y crear una lista, en orden de urgencia, de los problemas que deben abordarse de inmediato. Si una familia de agricultores busca ayuda, siempre hay algo que motiva ese momento, y puede que sea o no lo primero de lo que hablen. La mayoría de los materiales sobre la evaluación de la situación de un agricultor se centran en los documentos financieros fundamentales de la empresa agrícola, como el balance general o el flujo de efectivo. Esos documentos son una parte fundamental de un plan a largo plazo, pero la primera evaluación se centra en la situación inmediata que debe abordarse para crear el espacio necesario para ocuparse de esos documentos y de los problemas a largo plazo.

Puedes comenzar la evaluación repasando la historia de la persona tal como la contó y ayudándola a darle un orden y una estructura que tengan sentido. Esta es una parte muy importante del proceso porque tendrá que contar su historia una y otra vez al tratar con los acreedores u otros asesores, y cuanto mejor y más concisa sea al contarla, más efectiva (y menos costosa) será la asistencia. También puede haber aspectos críticos que a la persona no se le ocurra incluir y que tú puedas sacar a relucir.

Esta primera evaluación se centra en la gravedad y la urgencia de la situación: ¿qué tan grave es y con qué rapidez se necesita ayuda? Tu trabajo es muy diferente si la factura pendiente de pago vence en meses que si la audiencia de ejecución hipotecaria es el viernes. También es muy diferente si la persona se siente deprimida que si empieza a hablar de desesperanza y de poner fin a todo. En el paso anterior, solo dejabas que hablaran, pero ahora debes tomar el control de la conversación e ir directo a los detalles, enfocándote en evaluar la gravedad y la urgencia.

Los asuntos financieros de la granja están relacionados con los asuntos financieros de la familia. Es posible que los problemas del hogar, como las facturas médicas, los gastos domésticos u otras situaciones, no salgan a relucir en una conversación inicial sobre la granja, pero tal vez sea necesario abordarlos de manera inmediata para poder dedicar el tiempo y la atención necesarios a los asuntos de la granja. Por ejemplo, puede haber un miembro de la familia que padezca diabetes y no pueda pagar su insulina. También pueden surgir problemas con el cónyuge, un hijo o un padre.

A continuación se presenta una serie de preguntas que servirán de ayuda para la evaluación inicial:

  1. “¿Qué está pasando que te hizo llamar hoy? ¿Hay algo específico que te haya llevado a llamar?” Por lo general, hay mucha reticencia a hablar directamente sobre el meollo del asunto, sobre todo porque a menudo viene acompañado de mucha vergüenza y una sensación de fracaso. Se necesitará tranquilizarlo un poco, pero insiste en llegar al fondo del asunto. “No pasa nada. Muchos agricultores me están contando sus dificultades. Pero, ¿qué fue específicamente lo que te hizo llamar ahora?”
  2. “¿Cuándo va a pasar algo? ¿Hay alguna factura por pagar o una fecha que debamos tomar en cuenta?” La gente suele esperar a pedir ayuda hasta que no le queda otra opción, y mucho más tarde de lo que sería ideal. A veces, un agricultor responde a esta pregunta diciendo que sabe que no podrá pagar una factura que vencerá en un par de meses, pero lo más probable es que la respuesta sea en unas semanas o unos días. A veces es “mañana”. Si el tiempo apremia, busca la ayuda de profesionales, como un abogado o un contador, lo antes posible.
  3. “¿Están bien todos los miembros de tu familia?” Las crisis agrícolas suelen estar relacionadas con problemas médicos y otras crisis familiares. Aunque un agricultor quiera hablar de los problemas de su granja, puede que haya asuntos importantes en la familia que sean urgentes y requieran atención inmediata.
  4. “¿Estás bien?” La persona que llama suele ser la que mantiene todo bajo control. A menudo es quien apoya a todos los demás y mantiene el optimismo como si fuera un castillo de naipes. Interrumpir la conversación y preguntar “¿Estás bien?” le brinda el alivio que necesita, y esto te dará una idea mucho más completa del nivel de crisis y, por lo tanto, de la urgencia con la que debes actuar. Poner sobre la mesa sus preocupaciones y su estrés puede ayudarle a pensar con mayor claridad y a estar más en condiciones de tomar medidas.
  5. “¿Hay algo más que no me hayas contado?” La gente suele callarse lo que más le cuesta decir. El simple hecho de preguntar “¿Qué más?” los anima a poner todo sobre la mesa y puede revelar una parte de la situación que requiera atención inmediata.

Una vez más, si existe CUALQUIER sospecha de que alguien pueda ser un peligro para sí mismo o para los demás, es fundamental abordar la situación de manera directa e inmediata.

Alcanza la velocidad warp

Hay varias situaciones que requieren tomar medidas inmediatas y urgentes para que una persona reciba la ayuda que necesita. Aunque pueden ser poco frecuentes, no son inusuales, y es mejor estar al tanto y preparado —aunque no se necesite esa preparación— que necesitarla y no tenerla. Esperamos que nunca tengas que enfrentarte a ninguna de estas situaciones, pero nuestra experiencia nos dice que, en algún momento, es probable que te encuentres con una o más de ellas.

Acciones legales inminentes, como una cita en la corte, una audiencia de ejecución hipotecaria o un embargo. Si se presenta alguna de estas situaciones, es fundamental consultar de inmediato a un abogado, ya que esto puede cambiar por completo el resultado de la situación. Las fuentes para encontrar un abogado pueden ser otros agricultores o asesores, los colegios de abogados locales o la Asociación Estadounidense de Derecho Agrícola. Puedes encontrar más información en la publicación de FRSAN-NE titulada «Soy agricultor. ¿Cuándo necesito un abogado?».

Problemas personales. Décadas de investigación sobre el estrés financiero en las granjas muestran que este va acompañado de mayores índices de depresión, abuso de sustancias, violencia doméstica y suicidio. Existen diversos indicadores de estos problemas, y si es probable que trabajes con agricultores que sufren estrés financiero (y si estás leyendo esto, es probable que así sea), te recomendamos que recibas capacitación para reconocer y derivar estos casos. Obtén más información en la publicación de FRSAN-NE titulada «Estrés en las granjas y bienestar emocional».

En estas situaciones, debes prestar especial atención a las expresiones de desesperanza o a los cambios en el comportamiento, como en las rutinas o la higiene. Como adelanto, uno de los puntos comunes de estas capacitaciones es no tener miedo de preguntar directamente sobre lo que ves. Si ves algo, pregunta. «¿Estás pensando en hacerte daño a ti mismo o a otra persona?» «Parece que has estado bebiendo. ¿Qué está pasando?» «No te ves como de costumbre. ¿Estás bien?» «¿Ya comiste y te bañaste hoy?»

Siempre es bueno prepararse dedicando algo de tiempo a revisar los recursos disponibles en tu área. Estos pueden incluir centros de salud locales o regionales, departamentos del sheriff, centros de Asuntos de Veteranos y otros recursos. Un recurso importante en una situación de emergencia es el clérigo de la familia, quien por lo general ya tiene una relación de confianza con la familia y debería contar con cierto nivel de capacitación en consejería pastoral y en el trabajo con familias en crisis. Recuerda hacer hincapié en la confidencialidad si recurres a alguien, incluso a un miembro del clero, para que colabore en el caso.

También hay recursos a nivel nacional. La línea directa nacional de Farm Aid (800-Farm Aid) cuenta con una lista de contactos en cada estado para agricultores en situación de crisis. El número de teléfono de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio es el 800-273-8255. Por favor, tómate un momento para guardar estos números en tu celular.

En casos excepcionales, también pueden aparecer indicios de un comportamiento más extremo. Cuando una persona atraviesa situaciones muy difíciles, especialmente aquellas que considera injustas o desleales, a menudo intenta encontrar un sentido a esa experiencia. A medida que alguien se gana su confianza, los agricultores se vuelven más propensos a compartir pensamientos o ideas sobre las causas de su situación que, de otra manera, mantendrían ocultos. Esto puede manifestarse en comentarios sobre personas, como un vecino, un agente de crédito u otra persona que les haya hecho daño; comentarios sobre organismos o instituciones que consideran responsables, como el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) o un banco; o comentarios sobre problemas sociales más amplios o grupos. Estos pensamientos negativos, lo que los programas de 12 pasos llaman «pensamientos tóxicos», pueden consumir a un agricultor que se encuentra bajo estrés.

Desafortunadamente, si no se aborda con cuidado y empatía, esta búsqueda de sentido puede llevar a los agricultores que atraviesan dificultades económicas por caminos muy oscuros. Las investigaciones realizadas tanto en Estados Unidos como en Europa indican que, más que el nivel educativo, la clase social, la raza u otros factores, el mayor factor común entre las personas que se han radicalizado es la experiencia de la inseguridad económica. Esto es especialmente cierto en comunidades donde la persona puede haber crecido con expectativas de privilegios y un éxito dado por sentado.

Si estos temas surgen en tus conversaciones con un agricultor, hay diferentes formas de abordar la situación, dependiendo de la gravedad. Recuerda que, si hay algún indicio de que la persona podría hacerse daño a sí misma o a otros, debes llamar de inmediato a las autoridades correspondientes.

Si corresponde, puedes:

  • Redirige su atención hacia las tareas que tienen entre manos: «Pasar tiempo pensando en eso no va a resolver nada. Trabajemos para armar este plan».
  • Verifica lo que escuchaste: «¿De verdad piensas eso?»
  • Deja de lado los pensamientos extremos: «Vamos. Sé que eres más inteligente que eso».
  • Anímalos a cortar de raíz la fuente de esas ideas: «Quiero que me prometas que dejarás de quedarte despierto toda la noche en esos sitios de Internet».
  • Reúnelos con su familia y amigos: «Quizás deberías escuchar a las personas que más se preocupan por ti. Invitémos a tu hija y a tu pastor a participar en esta conversación».
  • Establece contacto: «Conozco a un par de personas que han pasado por situaciones similares. Hablemos con ellas para saber cómo las superaron».
  • Comparte tus inquietudes con tus familiares o con personas de confianza cercanas a tu familia.

Esperamos que nunca tengas que enfrentarte a ninguna de estas situaciones, y tal vez no sea así, pero es bueno estar preparado, por si acaso.

Límites y expectativas

Cuando alguien se acerca a ti, está asumiendo un gran riesgo y, a menudo, teme ser rechazado o marginado socialmente. Lo peor sería prometer ayuda y luego no cumplirla, o abandonarlo a mitad de camino. Es fundamental que conozcas tus límites y capacidades de antemano, para que puedas establecer las expectativas desde el principio.

  1. Mantén total confidencialidad. Aunque tal vez quieras pedir ayuda a otras personas o necesites hablar del tema tú mismo, en las comunidades rurales, si se corre la voz de que un agricultor está pasando por dificultades económicas, esto puede tener consecuencias desastrosas. No compartas información con nadie sin el permiso del agricultor.
  2. No des consejos fuera de tu ámbito de especialización profesional. Cuando alguien acude a ti en busca de ayuda, puede ser tentador ofrecerle consejos. A menudo, para alguien externo queda claro cuál es la mejor manera de proceder, aunque la familia no lo vea así. A menos que la respuesta se encuentre dentro de tu ámbito de especialización profesional y cuentes con un seguro de responsabilidad civil, resiste la tentación de dar consejos. Si das consejos y, por alguna razón, no funcionan o no son lo que la familia quiere escuchar, podrías haber destruido la relación y la oportunidad de ayudar. En su lugar, presenta opciones para que la familia elija y apóyalos en lo que decidan, estés de acuerdo o no.
  3. Resuelvan esto juntos. Aunque no tengas experiencia en el problema que enfrenta el agricultor, uno de los roles más útiles que puedes desempeñar es el de compañero de aprendizaje. Puedes buscar información para evaluar juntos, ayudar a tomar notas en las reuniones con los agentes de crédito o el personal del USDA, practicar la escucha activa y reflejarles lo que escuchas que dicen. Al colaborar con ellos a lo largo del tiempo, los ayudas a superar su reticencia y nerviosismo al enfrentar lo que tienen por delante y les demuestras que alguien se preocupa por ellos y por lo que están pasando.
  4. Conoce tus límites personales y establece tus expectativas en consecuencia. Trabajar con una familia de agricultores durante todo el proceso de su caso puede llevar muchas horas a lo largo de meses o años. Es fundamental que le dejes claro a la familia en qué pueden contar contigo y cuáles son tus limitaciones. Parte de esto consiste en reconocer los límites de tus propios conocimientos o habilidades. No digas cosas de las que no estés absolutamente seguro, incluso si tienes casi la certeza de que son ciertas. Es mucho mejor ser un conducto de conocimiento que una fuente de conocimiento. Si estás hablando de programas del USDA o de posibles préstamos, basa tu información en las hojas informativas oficiales o en fuentes confiables. Las personas bajo estrés, incluyéndote a ti, no piensan ni recuerdan con claridad. Es mucho mejor basarse en los documentos escritos.
  5. Ten un plan de respaldo. Todos tenemos limitaciones en cuanto a nuestros conocimientos y habilidades. Si estás trabajando con una familia de agricultores y surge algo que está fuera de tu ámbito de competencia, asegúrate de saber a quién puedes acudir para recibir ayuda.

Esto es especialmente cierto cuando se trata de problemas de salud mental o de un posible suicidio. Incluso dedicar unos minutos a pensar a quién llamar o guardar el número de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio en tu celular puede ser una preparación fundamental. (Una vez más, el número de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio es 800-273-8255. Guárdalo en tu celular ahora mismo. En serio. Guárdalo en tu celular. Te esperamos.)

Al derivar a alguien a un profesional, como un abogado o un contador, es importante que no simplemente lo dejes de lado. (Espera. ¿Ya guardaste el número de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio en tu celular? ¿Sí? ¿En serio? Bueno, ahora podemos seguir.) Como decíamos, al derivar a alguien a un profesional, es importante que no simplemente lo dejes de lado. Eso transmite que la situación te supera o que te alegras de quitártelo de encima, lo cual puede generar una verdadera sensación de vergüenza. Incluso al derivarlo a una persona con habilidades adicionales, puedes seguir siendo un compañero en el proceso de aprendizaje y acompañarlo a lo largo del camino.

Paso 3: El plan

En esta etapa del proceso, cambiamos el enfoque hacia lo que vendrá después. Tu tarea aquí no es abordar la situación en su totalidad, sino enfocarte en los pasos más inmediatos y transmitir esperanza de que las cosas mejorarán. Las personas que se encuentran en situaciones difíciles a menudo tienen problemas para identificar y priorizar las medidas que deben tomar. También es posible que estén evitando los pasos más importantes que saben que deben dar.

A partir de la evaluación, reflexiona sobre lo que escuchaste en su historia y qué partes de la situación son las más urgentes de abordar primero. Ayúdalos a aclarar sus ideas. A estas alturas, ya deberías estar pensando en los pasos que pueden dar en los próximos uno o dos días. Los pasos deben ser tareas sencillas y únicas, en lugar de requerir múltiples acciones; por ejemplo, descargar un estado de cuenta bancario en lugar de armar un estado de resultados completo.

Entre ellos pueden figurar los siguientes:

  • Una conversación difícil con un familiar
  • Llamar a un abogado o a un contador para entender mejor la situación
  • Reunir los documentos necesarios para dar los siguientes pasos, como un informe de crédito o un estado de cuenta bancario, que son imprescindibles para tener una visión financiera más completa
  • Buscar asistencia médica para ellos o para un familiar
  • Llamar al miembro del clero y concertar una cita para hablar con la familia

Una vez más, este es un espacio para colaborar, no para dar consejos. Puedes sugerir medidas y pedirles su opinión. «Parece que lo primero es llamar al contador y entender mejor cuál es la situación. ¿Es así?» «¿Es la situación con la factura de los alimentos lo que más te preocupa?» A menudo resulta útil volver a lo que más les apremia con preguntas como: «¿Es esto lo que te quita el sueño? ¿Qué te ayudaría a dormir mejor?»

También les resulta útil definir qué es lo que quieren que suceda en esa situación y cuáles son sus metas. A veces, sus metas no son obvias ni de carácter económico, como «Solo quiero aguantar hasta que mi hija termine la preparatoria» o «No puedo perder la casa de mis papás». Hablar sobre las metas también es una forma de ayudarlos a imaginar un futuro más esperanzador.

Si hay pasos que vas a seguir como parte del plan, asegúrate de haberlos consultado con el agricultor. «Mañana voy a llamar a Frank para hablarle de ese tipo que conoce en Salem y que podría comprarte el heno. ¿Qué quieres que le diga?»

Mientras que la etapa de Evaluación se centró en la situación inmediata, aquí comienzas el proceso de reunir todo lo necesario para tener una visión completa. Recopilar los documentos que un profesional necesitará para brindar asistencia puede resultar abrumador para alguien que se encuentra bajo un estrés extremo, pero pedirle al profesional que lo haga puede ser costoso tanto en tiempo como en dinero. Ayudar al agricultor a reunir los documentos es una buena manera de brindarle asistencia y apoyo. Estos documentos pueden incluir:

  • Un informe de crédito
  • Estados de cuenta bancarios
  • Rendimiento u otros récords de producción
  • Recibos de gastos de producción
  • Impuestos actuales o atrasados
  • Comunicaciones por escrito o por correo electrónico con prestamistas u otros acreedores
  • Contratos de préstamo o de compraventa
  • Contratos de producción o comercialización
  • Un balance de pasivo y activo

Cronología

Al igual que cualquier meta, el plan de acción debe incluir pasos concretos y un plazo. En este caso, ese plazo debe ser de entre 24 y 48 horas. «Mañana vas a llamar al banco y concertar una cita, ¿verdad?» El plazo debe ser lo suficientemente corto como para que puedas recibir retroalimentación inmediata sobre su capacidad para cumplir con lo que dicen que van a hacer.

Seguimiento

Una de las partes más importantes del plan es dar seguimiento a los pasos que han establecido juntos. Este seguimiento debe ser específico (“Te llamaré el viernes por la tarde, después de que hayas llamado al banco”) y oportuno. En cada llamada de seguimiento, al igual que en la primera conversación, debes estar atento para detectar cuestiones adicionales, evaluar problemas adicionales y determinar nuevos pasos a seguir.

Es fundamental que realices un seguimiento de inmediato después de que se haya completado una tarea según lo acordado, ya que:

  • Te permite evaluar su capacidad para completar tareas y determinar si es necesario tomar medidas más inmediatas
  • Les hace saber que estás ahí para ellos a lo largo del tiempo y que no están solos
  • Les brinda otra oportunidad para plantear cualquier tema que no hayan podido abordar en la primera conversación
  • Genera confianza y esperanza

Al igual que en la conversación inicial, es fundamental que respondas con calma a lo que han podido o no han podido hacer, sin juzgar ni criticar, y con palabras de tranquilidad y apoyo. Las personas que se encuentran bajo un estrés extremo suelen tener grandes dificultades para realizar lo que normalmente se considerarían tareas sencillas. Para ellas puede ser un misterio por qué les resulta tan difícil llevar a cabo tareas que consideran sencillas. Es fundamental que adaptes las tareas del plan a su capacidad actual, desglosándolas hasta un punto en el que puedan realizarlas, incluso si eso significa guiarlas paso a paso, sentado a su lado.

Cuidado personal

Cualquier recurso sobre cómo trabajar con personas en crisis estaría incompleto si no se abordara la importancia del autocuidado. La decisión de trabajar con personas en crisis puede ser sumamente gratificante, pero también conlleva una gran carga. Los estudios sobre problemas de salud mental tras desastres naturales o ataques terroristas que generan mucho estrés muestran tasas equivalentes de depresión y otros problemas de salud conductual tanto en las personas que vivieron la situación como en aquellas que acudieron a ayudarlas.

Existen muchos recursos sobre el autocuidado, entre ellos la publicación de FRSAN-NE titulada «El estrés en las granjas y el bienestar emocional». A continuación se presentan algunos ejemplos de autocuidado:

  • Reconocer tu propio cansancio o agotamiento, y establecer límites en tu nivel de compromiso
  • Contar con alguien con quien puedas hablar sobre casos específicos (dentro de los límites de la confidencialidad)
  • Tomarte un tiempo para asimilar el impacto de lo que estás viviendo después de las conversaciones, ya sea a solas o con un amigo de confianza o un profesional

Reflexiones finales: Llevando esperanza

El factor más importante al trabajar con agricultores en situación de crisis es brindarles esperanza: ofrecerles la posibilidad de un futuro mejor cuando tal vez ya lo hayan perdido de vista. Brindar esperanza no requiere una capacitación extensa ni habilidades especiales. Brindar esperanza es demostrarle a la persona que es importante; que es más importante que la granja; que no está sola; y que, sin importar cuál sea la situación, juntos pueden encontrar el camino hacia un futuro mejor.

Les demostramos a las personas que son importantes estando presentes, escuchándolas y manteniéndonos a su lado a lo largo del tiempo. Les demostramos a las personas que son importantes al preocuparnos por ellas.

Las formas de encontrar esperanza son tan variadas como las personas que la encuentran. Una vez más, es momento de tener el valor de preguntar y hablar abiertamente sobre cosas que a menudo mantenemos en privado. Pero esta vez hablamos sobre temas relacionados con la esperanza y un futuro positivo. Puede tratarse de hablar sobre la fe, la importancia de estar presente para el futuro de la familia o lo que te ayudó a superar un momento difícil en tu vida. No se trata del optimismo ciego de que «las cosas se resolverán», sino de la visión y la fe para saber que, aunque todo pueda parecer sombrío por un tiempo, el amanecer llegará. Traer esa esperanza es traer una palabra que aún no hemos usado en esta publicación, pero que es fundamental para su mensaje: Amor.

Si has llegado hasta aquí, te damos las gracias. Te agradecemos tu valentía, tu solidaridad y el amor que pones en tu trabajo y en las personas de nuestra comunidad. A menudo, este es un trabajo solitario, y queremos decirte que te vemos, que no estás solo y que eres importante.

Recursos adicionales

Prevención del suicidio

QPR
QPR son las siglas de «Preguntar, Persuadir y Derivar» (Question, Persuade, and Refer): los tres sencillos pasos que cualquiera puede aprender para ayudar a salvar una vida del suicidio.
Así como las personas capacitadas en RCP y en la maniobra de Heimlich ayudan a salvar miles de vidas cada año, quienes reciben capacitación en QPR aprenden a reconocer las señales de alerta de una crisis suicida y cómo preguntar, persuadir y derivar a alguien para que reciba ayuda. Cada año, miles de estadounidenses, como tú, dicen «Sí» a salvar la vida de un amigo, colega, hermano o vecino.

Primeros auxilios en salud mental
El curso «Primeros auxilios en salud mental» te enseña a identificar, comprender y responder ante los signos de enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias. La capacitación te brinda las habilidades necesarias para acercarte a alguien que pueda estar desarrollando un problema de salud mental o de consumo de sustancias, o que esté atravesando una crisis, y brindarle ayuda y apoyo iniciales.

Línea Nacional de Prevención del Suicidio
800-273-8255 (pero eso ya lo sabes porque ya lo guardaste en tu celular). La Línea ofrece apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para personas en situación de angustia, así como recursos de prevención y para situaciones de crisis para ti o tus seres queridos, y mejores prácticas para profesionales.

Centro de Recursos para la Prevención del Suicidio
El Centro de Recursos para la Prevención del Suicidio (SPRC) es el único centro de recursos que cuenta con apoyo federal y se dedica a promover la implementación de la Estrategia Nacional para la Prevención del Suicidio. El SPRC recibe financiamiento de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

Documentos financieros: Informes crediticios

Oficina para la Protección Financiera del Consumidor
Sitio web sobre informes de crédito y puntuaciones de crédito.

AnnualCreditReport.com
Acceso a informes de crédito gratuitos.

Ayuda a los agricultores en crisis financiera
Por Scott Marlow, RAFI (Fundación Internacional para el Desarrollo Rural), junto con Andy Pressman, líder del proyecto FRSAN-NE de NCAT
Publicado en septiembre de 2021
© NCAT
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Esta publicación ha sido elaborada por el Centro Nacional de Tecnología Apropiada a través del programa de Agricultura Sostenible de ATTRA, en el marco de un acuerdo de cooperación con el Departamento de Desarrollo Rural del USDA. Esta publicación también fue posible, en parte, gracias al financiamiento del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del USDA, a través de la Red de Asistencia para el Estrés en Granjas y Ranchos (FRSAN), proyectos 2019-70028-30464 y 2020-70028-32729.