El trabajo forestal con cerdos: consejos prácticos para el éxito de la silvopastura
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El bosque no es simplemente un escenario para la cría de cerdos en silvopastoreo. El bosque es un socio vivo en el ciclo de crecimiento y renovación. Cuando los cerdos se crían de manera consciente entre los árboles, se convierten en agentes de fertilidad y salud del suelo, creando un equilibrio que beneficia a los animales, a los árboles y a la tierra. Sin embargo, este equilibrio no es algo que se dé por sentado: requiere intención, observación y un trato cuidadoso para mantenerse.
Lo ideal es trasladar a los cerdos cada tres a siete días para evitar una perturbación excesiva que pueda provocar erosión del suelo, compactación y pastoreo excesivo. Las cercas son una de las herramientas más importantes necesarias para esta práctica. Las cercas eléctricas portátiles —hechas de alambre de polietileno o malla, sostenidas por postes que se clavan en el suelo— permiten a los granjeros trasladar a los cerdos de manera rápida y segura. Una cerca bien mantenida que proporcione una descarga confiable de 6 julios o más anima a los cerdos a respetar los límites, manteniéndolos dentro del corral y protegiendo las áreas sensibles.
Mover a los cerdos de un corral a otro no es tan difícil como podría parecer a primera vista. Dejar caminos o pasillos entre los corrales ayuda a reducir el estrés y fomenta la confianza de los animales durante los traslados. Un truco sencillo es llevar el cubo de comida al mover a los cerdos: ese sonido familiar los animará a seguirte con tranquilidad.

Bosque en el que han pastado cerdos y al que se le ha permitido descansar y recuperarse. Foto: Nina Prater, NCAT
Los períodos de descanso de los pastizales, que suelen durar entre 30 y 90 días para permitir que los pastos se recuperen por completo, permiten que el suelo del bosque se regenere. Los suelos más húmedos o frágiles pueden requerir períodos de descanso más largos. Recorrer el pastizal antes de soltar a los cerdos ofrece información valiosa para determinar si el suelo está listo o necesita más tiempo.
Las densidades de carga adecuadas ayudarán a mantener un sistema silvopastoril equilibrado. Una pauta general es mantener entre 10 y 20 cerdos por acre en un sistema de rotación, pero esto varía según la densidad de los árboles, el tipo de suelo y la disponibilidad de forraje. Observar el suelo después de una rotación te permitirá evaluar si la densidad de carga es adecuada; si la hojarasca permanece intacta y aún se ven hongos, es probable que la presión sobre el terreno esté bien controlada.
Es mejor pecar por exceso de precaución y mantener una carga de ganado más baja, ya que es más fácil desarrollar un sistema que rehabilitar un suelo sobreexplotado. También es importante evitar que las cerdas paren en los potreros de rotación, ya que tanto las cerdas como los lechones necesitan áreas estables y protegidas con un mínimo de perturbaciones.
Es fundamental proteger a los árboles mismos. Los árboles jóvenes son especialmente vulnerables y se beneficiarán del uso de protecciones de malla de alambre o protectores rígidos para árboles, a fin de evitar que los cerdos muerdan la corteza o se froten contra los troncos. Un solo cerdo puede arrancar de raíz un pequeño roble en cuestión de minutos, así que toma medidas para proteger tu futuro bosque. Además, ten cuidado de evitar la compactación del suelo alrededor de las raíces de los árboles, especialmente después de la lluvia. Mantener a los cerdos alejados de estas áreas sensibles durante las épocas de lluvia preserva la salud de las raíces y previene daños a largo plazo.
Adaptar el momento de las actividades a las condiciones del suelo es una práctica que se basa en el respeto y el cuidado de la tierra. El suelo húmedo o saturado es muy blando, y dejar que los cerdos pasten en él puede provocar la compactación y la erosión del suelo, dañando tanto el pastizal como el sotobosque. Cuando el suelo se seca y se endurece, los cerdos pueden hozar y remover la hojarasca de manera segura, lo que ayuda a eliminar las plantas invasoras y a devolver los nutrientes al suelo sin causar daños duraderos.

Alimentar a los cerdos en comederos portátiles ayuda a reducir la alteración excesiva del suelo. Foto: Nina Prater, NCAT
El manejo de la alimentación favorece tanto la salud de los cerdos como el cuidado de la tierra. Si bien los cerdos se alimentan ampliamente de bellotas, raíces y plantas verdes, es necesario un alimento suplementario para que alcancen el peso de mercado de manera eficiente. Ofréceles raciones equilibradas, que incluyan granos o alimentos fermentados, de manera que se fomente su comportamiento natural y se distribuya el estiércol de manera uniforme. El uso de comederos portátiles te permitirá mover los puntos de alimentación por todo el corral, lo que ayuda a limitar la formación de charcos de barro o de montones de estiércol demasiado concentrados. Los frutos de temporada, como las bellotas y las nueces de nogal americano, ofrecen un forraje rico, pero es importante limitar el tiempo que los cerdos pasan en estas áreas después de que se hayan alimentado, para permitir que los árboles se recuperen del pisoteo. Es fundamental monitorear la condición corporal de los cerdos a lo largo de la rotación. Los cerdos criados en pasturas pueden crecer más lentamente que los animales confinados, pero su carne suele desarrollar un sabor más intenso y una textura más firme.
Por encima de todo, la cría de cerdos en sistemas silvopastorales es una práctica que requiere observación atenta y capacidad de adaptación. No existe un plan único que se adapte a todas las estaciones o sitios. Los criadores exitosos recorren sus tierras a diario, observando los patrones de hozado, monitoreando la salud de los árboles y tomando nota de la recuperación del suelo. Llevar un diario sencillo con observaciones y ajustes ayuda a desarrollar una comprensión más profunda con el tiempo. Administrar una empresa porcina regenerativa en el bosque no se trata de control, sino de cooperación. Es un diálogo entre el administrador y la tierra, donde tanto los cerdos como los árboles prosperan.
Al final, la silvopastura invita al productor a adoptar una actitud de paciencia y respeto. Cuando se gestionan con cuidado, los cerdos no solo crecen; se convierten en parte de la historia del suelo y los árboles, de la tierra renovada y la abundancia compartida. A través de este trabajo, los agricultores honran no solo la carne que obtienen, sino también el paisaje vivo y palpitante que los sustenta.