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Investigación sobre la eficacia de las zonas de amortiguación ribereñas para la retención de plaguicidas

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    3 de marzo de 2026

El USDA recomienda las zonas de amortiguación ribereñas, o la vegetación a lo largo de los cursos de agua, para evitar que los nutrientes, los sedimentos y los pesticidas causen contaminación del agua. Investigadores de Penn State participan en un estudio de tres años sobre la capacidad general de mitigación de las zonas de amortiguación ribereñas, que incluyó un análisis de una pequeña cuenca agrícola en Pensilvania con topografía kárstica. Descubrieron que, si bien las zonas de amortiguación ribereñas reducían la cantidad de algunos pesticidas que llegaban al arroyo, otros pesticidas se filtraban en el suelo y se desplazaban con el agua subterránea hacia el arroyo, eludiendo así la zona de amortiguación ribereña. En este estudio se analizaron dos herbicidas que se rocían con frecuencia en los campos para controlar las malezas —atrazina y simazina— y cuatro insecticidas ampliamente utilizados por los proveedores para recubrir y proteger las semillas de maíz y soya —clotianidina, imidacloprid, tiacloprid y tiametoxam—. Los plaguicidas detectados con mayor frecuencia en el agua de los arroyos fueron la simazina, en el 93 % de las muestras; la atrazina, en el 92 % de las muestras; y la clotianidina, en el 75 % de las muestras.
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